Sabio y poeta no es quien dice muchas cosas sino el que sabe lo que dice, dice lo que sabe y sabe decirlo. Dice un adagio hindú “el sabio señala con el dedo al cielo y el necio se queda mirando al dedo”. Por eso sabio, como nuestro protagonista, es quien además de señalar el Tesoro, como Juan el Bautista, mira al cielo.
Pues bien César Franco, como poeta y escritor, está orientando hacia el cielo con sus escritos, reflejo de su estudio y de su vida. Algunos de sus libros nos presentan a Cristo (nuestro cielo) especialmente de la mano de Juan evangelista: como aquellos sobre la eucaristía, sobre la pasión de Jesús según san Juan, o sobre Cristo nuestro amigo y el desafío de la fe. Ahora, sale a la luz la obra “La vida de Jesús según san Juan” que se presentará próximamente en el Servicio de la librería diocesana.
Pero nuestro personaje de referencia no es solo escritor que señala al cielo sino poeta que canta las maravillas del paraíso. El lector puede recordar que hace poco más de un mes recibió el Premio internacional Fernando Rielo por su trabajo literario “visiones”.
Del fragmento que da pie a este premio se deduce que César Franco penetra en la comunicación de la experiencia de lo sagrado. Una fe firme, arraigada y segura, en medio de la fragilidad, reflejo de la situación de enfermedad que le inundó hace varios años. Se trata de una Poesía ascética que refleja el ansia constante de Dios, colmada en la mística unión.
El lector puede encontrar también teofanías, manifestaciones de Dios, situaciones paralelas y apoyadas tanto en Antiguo como en el Nuevo Testamento en las que encuentra apoyo la existencia cristiana, sacerdotal y episcopal del poeta, especialista en Sagradas Escrituras.
Todo expresado con versos firmes y contundentes, de vocabulario rico y preciso, lleno de metáforas e imágenes que muestran una gran sensibilidad religiosa y poética. Gran capacidad para concentrar su canto, quintaesenciar el contenido y dejar abiertas numerosas intuiciones y sugerencias.
El autor sabe usar versos bien medidos, con gran dominio del endecasílabo, en variedad de estrofas y metros clásicos; destacan los sonetos, que recuerdan la hondura de contenido y expresión de Lope de Vega.
Sabe decir las cosas. ¿Qué pastor de sus diocesanos puede expresar mejor el cuidado de la grey encomendada, que en el final del poema “Segovia en la noche”, que remata así: “y sin saber decirlo con palabras, / se me ha colado Dios en la pupila / y me da su mirada”?
Ahora, en el nuevo ensayo, “La vida de Jesús según san Juan”, César Franco ofrece con estilo claro y diáfano una introducción a la vida de Jesús narrada en el evangelio del apóstol “amigo” de Jesús, Juan, quien aparece como testigo directo de su vida en la que sabe ver el cielo del Jesús humano: es decir, la preexistencia en la creación y la encarnación.
El lector podrá encontrar en este nuevo libro a través de la orientación del dedo de Mons. Cesar las claves para conocer el sentido del escrito de Juan y de la vida de Jesús y podrá encontrarse con el comentario a los veintiuno capítulo del Evangelio.
En cuanto a las claves, el autor, nacido en Piñuecar (Madrid) e hijo de personas sencillas y cultas, ayuda al lector a penetrar a través del testimonio evangélico en la respuesta a la pregunta ¿Quién es Jesús? y a visibilizar el dramatismo de su vida manifestado en sus viajes, en la geografía, en los signos (milagros) discursos y fiestas en las que el mismo Jesús participó.
La segunda parte, el autor presenta, capitulo a capitulo, el contenido de la parte de la enseñanza de Jesús pues no habría en el mundo papel suficiente para narrar todo cuanto Jesús de Nazaret enseño. De todos modos, el lector vera que la palabra y el hecho clave como hilo conductor tanto de la obra como de la enseñanza es “la Vida”. Por ello bienvenido sea este trabajo que se trasforma en un canto a la vida, a la verdad, a la encarnación y al futuro de la resurrección.
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Profesor emérito.
