La utopía secesionista de Artur Mas se topó ayer de frente con los partidos nacionales y los ciudadanos catalanes, lejos de aupar las controvertidas ideas del líder de CiU, dejaron claro que no quieren que España se rompa.
Así, y a pesar de lo que auguraban varias encuestas, lejos de una debacle del PP, la candidata Alicia Sánchez Camacho fue una de las triunfadoras de la noche al salir fortalecida con un escaño más que en los anteriores comicios y pasar de 18 a 19 asientos.
El Partido Popular considera que estos datos evidencian que los ciudadanos han dado una «bofetada» al candidato de CiU a la Generalitat, que, a su juicio, debería tomar nota del rechazo que provoca su plan soberanista en buena parte de su electorado.
Fuentes populares adelantaron ayer que Artur Mas ha hecho el «ridículo» y ha cosechado un «rotundo fracaso», porque planteó estas elecciones como «un plebiscito» en clave soberanista con el objetivo de lograr mayoría absoluta. Así, desde Génova hablaron anoche de derrota y batacazo para la federación nacionalista y que la convocatoria de elecciones no ha tenido sentido.
Y es que Mas lleva dos meses de campaña pidiendo una mayoría excepcional para poder ejecutar su plan soberanista, un tiempo que podría haber dedicado a intentar aportar soluciones para sacar a la Comunidad Autónoma de la crisis que atraviesa.
No obstante, desde el PP dan por hecho que CiU intentará «vender» que los partidos que apuestan por el soberanismo y la independencia han subido en escaños, gracias al gran ascenso de ERC, que alcanza la veintena de escaños, más de lo que pronosticaban la mayoría de los sondeos publicados estas semanas.
Los resultados alcanzados por Alicia Sánchez Camacho en estos comicios le permiten recortar distancias con el socialista Pere Navarro quien, a pesar de perder ocho escaños, de 28 a 20 asientos en la Cámara, ha conseguido salvar los muebles y colocarse como tercera fuerza política en el Parlamento catalán.
Navarro, que se ha pasado buena parte de la campaña electoral jugando al federalismo, tenía también en contra la crisis política por la que atraviesa su partido, que podría haberle restado votos, aunque no tantos como los que le auguraban todas las encuestas.
Ante este panorama, el socialismo catalán atraviesa su peor momento en cuanto a apoyos electorales y, de hecho, no ha parado de perder votos en unas elecciones autonómicas desde 1999, aunque en 2008 cosechó sus máximos históricos, con 25 diputados en las elecciones generales.
Desde las elecciones autonómicas de 2010, vive una sangría de votos que le ha llevado a cosechar de forma sucesiva sus peores resultados desde la restauración de la democracia en unas catalanas, unas municipales y unas generales.
El líder del PSC y candidato a presidir la Generalitat, Pere Navarro, admitió anoche el retroceso el retroceso sufrido, pero aseguró que el «gran fracaso» de estas elecciones ha sido el de CiU y el de su líder, Artur Mas.
«En estas elecciones hay un gran fracaso y es el fracaso de Artur Mas», sentenció Navarro en declaraciones desde la sede del PSC, y reivindicó a su partido como la segunda fuerza catalana en número de votos, pese a que en número de escaños este papel lo ha asumido ERC.
Navarro apuntó que el PSC trabajará en la próxima legislatura para que Cataluña tenga mejores políticas fiscales y sociales, al tiempo que matizó que luchará para ser la fuerza más votada en las próximas elecciones pese al retroceso experimentado en estas, que tendrán que estudiar.