El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, pidió ayer el compromiso de todos con la cohesión social para evitar que la aparición y el crecimiento de una «nueva pobreza» deje en riesgo de exclusión a las capas medias de la sociedad. Herrera llamó al diálogo social y político para salir de la crisis y asegurar los servicios públicos, sin olvidar los retos de comunidad para fijar posición sobre la financiación autonómica y la reforma local.
En el sexto año de la crisis, Herrera inició su discurso institucional con el recuerdo a los «paisanos que representan la cara más próxima, la más humana, y tantas veces la más dramática, de la dura realidad». «Sin duda tienen pocos motivos para celebrar con alegría el Día de Castilla y León», reconoció.
Durante su intervención ante representantes institucionales, sociales y políticos que arroparon a los premiados, el presidente apostó por la recuperación de la política, condenó los casos de corrupción y rechazó que la alternativa a la democracia esté en la «coacción y la intimidación». Herrera tampoco olvidó, como es habitual, su apuesta por el modelo autonómico, desde la corrección de errores y duplicidades.
El presidente afirmó que el objetivo prioritario es ofrecer respuestas, esperanzas, soluciones y alternativas a los ciudadanos. «Deben sentir nuestra cercanía, afecto y solidaridad», destacó.
En clave económica y social, marcó tres objetivos necesarios y urgentes: la creación de empleo, para lo que pidió políticas de competitividad a Europa y al Gobierno; la cohesión social y el compromiso de todos ante el aumento del riesgo de exclusión de ciudadanos y familias de las capas medias de la sociedad; y la garantía de los servicios públicos de la Comunidad.
En cuanto a los retos, habló de la revisión de la financiación autonómica y de la reforma de la administración local, y para ambos reclamó posiciones de comunidad.
En una reflexión sobre la distancia entre los ciudadanos y los políticos, Herrera calificó de «preocupante un Estado desautorizado, cuyos poderes, instituciones y agentes representativos se ven como parte del problema y no de las soluciones». Por ello, apostó por la recuperación de la política desde su convicción de que «ninguna alternativa, y menos si se basa en la coacción o la intimidación, está en condiciones de superar a la democracia representativa», aunque abogó por una regeneración y un cambio exigidos por la sociedad.
También rechazó el presidente de la Junta la «enmienda a la totalidad» planteada al modelo autonómico, tanto por posiciones que propugnan devolver competencias al Estado como de fuerzas separatistas, y estimó que el «salto al vacío sería una irresponsabilidad histórica».
De los ciudadanos manifestó que son «gente valiente ante las adversidades, con capacidad de sufrir, que contempla el futuro como desafio y no como incertidumbre». En esa definición, después de defender los logros de estos 30 años y de poner en valor la diversidad y pluralidad de Castilla y León, incluyó a los premiados.
