El escritor Juan Pedro Aparicio (León, 1941), ganador del Premio Castilla y León de las Letras, pidió en su discurso «respeto» a lo que «distingue» a castellanos y leoneses, «al ser tal vez esa diferencia la mayor riqueza» que posee la autonomía, integrada por «dos regiones históricas» con una «historia muy grande».
Del mismo modo, abogó por no «ocultar ni dejar de lado» esas diferencias, aún sin olvidar que es mucho lo que castellanos y leoneses comparten, según dijo en sus palabras en nombre del resto de galardonados durante la gala de entrega de los Premios Castilla y León 2012, celebrada en el Centro Miguel Delibes de Valladolid.
El autor de ‘El Transcantábrico’ y Premio Nadal de Novela en 1988 por ‘Retratos de ambigú’ remarcó que tanto castellanos como leoneses son «integrantes de la nación española» y que unos y otros entienden que «así como el mar no riega todas las ciudades, no puede haber una megalópolis con rango de capital del Estado en cada Comunidad Autónoma».
«Unos y otros aceptamos que vivir en cualquier parte del territorio nacional, aunque sea lejos de la tierra que nos vio nacer -tal es mi caso desde hace ya casi cincuenta años-, no supone exilio ni destierro, sino una oportunidad de crecimiento y desarrollo personal», añadió el literato.
Sobre los Premios Castilla y León, Juan Pedro Aparicio aseguró que su principal «valor» reside en los propios «méritos» de los galardonados, que suponen, a su juicio, «una poderosa llamada a la emulación de los ciudadanos y un estímulo para quienes trabajan casi siempre en soledad».
