La Comisión Europea, el órgano de gobierno de la UE, instó a los europarlamentarios de la Cámara comunitaria a que voten el próximo miércoles, 12 de julio, a favor de la Ley de Restauración de la Naturaleza dado que “no hay tiempo suficiente para redactar una nueva propuesta”, como pretenden los parlamentarios contrarios a la actual propuesta de la Comisión.
Tras la reunión informal de los ministros de Medio Ambiente de los 27 estados miembros, mantenida ayer en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, el comisario del ramo, Virginijus Sinkevicius, dejó claro ante la prensa que “no va a haber ninguna propuesta nueva” por parte de la Comisión en relación a la Ley de Restauración de la Naturaleza y que, si se rechaza este miércoles por el Parlamento, seguirán trabajando desde el Ejecutivo comunitario para implementarla ya que “los estados miembros están diciendo que esta legislación es necesaria”.
Así, Sinkevicius mostró la unidad entre dos de los órganos legisladores de la UE, la propia Comisión y el Consejo, formado por representantes de cada estado miembro, frente a un Parlamento dividido respecto a la Ley de Restauración de la Naturaleza como muestran las sucesivas votaciones sobre la misma en Comisión parlamentaria de Medio Ambiente que resultaron en empate a 44 entre los sufragios a favor y los contrarios a la ley.
“No creo que la restauración de la naturaleza sea un tema tan complicado, pero a veces temo que no debatimos lo suficiente el contenido”, apuntó Sinkevicius. También aseguró que hoy acudirá a la sesión plenaria del Parlamento, que tiene lugar esta semana en Estrasburgo, para encontrarse con los eurodiputados reacios a aprobar esta ley y “después veremos cómo formulan su posición los grupos”.
La divergencia sobre la aprobación de esta ley, que pretende trabajar en la restauración de espacios naturales de los países miembros, proviene de la división interna tanto en el Partido Popular Europeo como en el grupo Renew, formado por los partidos liberales, donde existen parlamentarios favorables a la Ley, aunque no a algunas de las enmiendas presentadas, y otros contrarios a la totalidad del texto.
Por ello, y como el propio Sinkevicius concedió en rueda de prensa, el margen en el resultado de la votación entre una opción y otra será “muy estrecho”, pero mostró su esperanza en que “al final salga la responsabilidad por el futuro”, bajo la base de que “las propuestas de la Comisión hay que verlas como un continuo, una lleva a la otra y se refuerzan mutuamente” y, por tanto, “la pérdida de la biodiversidad no puede llevarse de manera compartimentalizada” y separada de otras normativas sobre recuperación del suelo o el tratamiento de residuos alimentarios y textiles.
En caso de que finalmente el Parlamento diga ‘sí’ a la propuesta de la Comisión, que en todo caso de ser diferente “se acercará a la posición general del Consejo”, según apuntó Sinkevicius, porque “el Partido Popular Europeo ha presentado 26 enmiendas que no se apartan demasiado” de dicha propuesta de los estados miembros, consideró que ofrece “una buena oportunidad” para comenzar las negociaciones entre las tres instituciones europeas “cuanto antes”.
Se trata de los denominados trílogos, reuniones en las que representantes de la Comisión (órgano ejecutivo), el Parlamento y el Consejo (en representación de los estados miembros) acuerdan los parámetros concretos de la ley y su posterior aplicación, y que Sinkevicius llamó a iniciar “cuanto antes” .
Críticas de la Ministra
Compartió el mensaje del comisario la vicepresidenta tercera del Gobierno de España y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Ribera, que lamentó que, con motivo de la Ley de Restauración de la Naturaleza, haya europarlamentarios que “dicen que no quieren debatir una propuesta, no que no quieran mejorarla”.
“Es algo increíble y sorprendente”, apuntó la ministra, que defendió la propuesta de la Comisión, que “pretende invertir en la economía europea y sus ecosistemas”, y defendió por ello la labor que llevará a cabo Sinkevicius para intentar convencer a los europarlamentarios, frente a los grupos que piden “menos Europa, menos confort, menos seguridad y menos intereses comunes desarrollados desde instituciones europeas”.
