Los 320 consejeros generales de Caja España-Duero se reunirán esta tarder en asamblea extraordinaria en el Auditorio Ciudad de León para votar la segregación de toda su actividad financiera y los activos del banco constituido por la entidad y que lleva el nombre de Banco de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria S.A. En total, se segregará un patrimonio neto de 1.514,7 millones de euros. De este modo, se da cumplimiento al mandato del Banco de España de que todas las entidades de ahorro traspasen su negocio financiero a un banco.
Tras la entrada en vigor del decreto ley sobre entidades de ahorro que aprobó la Junta de Castilla y León en el Consejo de Gobierno del pasado 25 de agosto, será necesaria únicamente una mayoría de dos tercios de los consejeros generales de la entidad para que el proyecto reciba el visto bueno de la asamblea. Hasta el momento, al menos sobre el papel contaría con el apoyo de los representantes del PP y del PSOE, que apoyan sin reservas la segregación, así como de los principales sindicatos que el pasado miércoles alcanzaron un acuerdo con la dirección de la entidad financiera sobre el régimen laboral de los trabajadores.
En esta asamblea general extraordinaria, que comenzará a las cinco de la tarde, se prevé también aprobar la entrada del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en el capital de Banco de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria, S.A., incluso aunque conllevara la disminución por debajo del 60 por ciento de la participación de Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria, en el capital social de aquél, así como dar el visto bueno a la atribución de facultades al consejo de administración para que adopte y ejecute los acuerdos necesarios para su instrumentación.
Con esta votación, Caja España-Duero continúa con sus planes de futuro que, según acuerdo del Consejo de Administración, pasan por dos vías paralelas: acometer una fusión con la entidad andaluza Unicaja o bien continuar en solitario a partir de la creación de un banco, tal y como estipula el Banco de España, y solicitar nuevas ayudas del Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancario (FROB), lo que supondría la integración en el Consejo de Administración resultante de varios miembros que representen al órgano supervisor.
Ambas posibilidades continúan abiertas, aunque la primera opción sería completar la operación de fusión con Unicaja, que se llevaría a cabo a través de la integración de los respectivos bancos.
La decisión que se somete a votación esta tarde supone que toda la actividad financiera, así como la plantilla, pasará a depender del futuro banco, sin que ello suponga ninguna alteración para sus clientes y empleados, según explican fuentes de Caja España-Duero. Mientras tanto, la obra social de la entidad y el monte de piedad seguirán manteniendo su funcionamiento habitual dentro de la estructura de la propia caja de ahorros.
