El Banco de España y el Gobierno están ultimando los detalles finales de la adjudicación de la Caja del Mediterráneo (CAM) al Banco de Sabadell, con el objeto de que no agrande el déficit del país y sirva como modelo para futuras ventas de entidades rescatadas.
Este nuevo proyecto, según distintas fuentes, cuenta con el consenso de PP y del PSOE, así como de los responsables del organismo regulador de las entidades bancarias nacionales.
El anuncio de la venta de la empresa levantina a la catalana, que inicialmente se preveía para el viernes pasado, se demorará probablemente hasta finales de esta misma semana o, como mucho, principios de la que viene.
Esto abre una ventana temporal que permitirá ultimar los detalles de un proceso costoso, pero que será financiado, en parte, con recursos privados. La idea puesta en marcha es que el coste generado por la intervención de la CAM, 2.800 millones, se cargue de manera parcial, o totalmente, al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) del sector financiero, que a partir de enero recibirá el doble de aportaciones que percibía de bancos, cajas y cooperativas de crédito, según decidió el Consejo de Ministros el viernes pasado.
Siguiendo este mismo esquema, el FGD intervendría de esta manera en futuras adjudicaciones, para evitar que en caso de que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) venda su participación en una entidad rescatada por debajo del precio al que entró, esta minusvalía acabe engrosando el déficit del país.
Según las mismas fuentes, existe un consenso político en ir más allá y que el FGD pueda incluso financiar el futuro banco malo, en el que se pudieran aparcar los activos más tóxicos.
En el caso concreto de la CAM, el FROB ha invertido en la caja unos 2.800 millones de euros del erario público, dinero que en principio no recuperaría, dado que el Sabadell ha ofrecido probablemente una cantidad muy inferior por hacerse con la gestión de la problemática entidad.
El pasado viernes, la vicepresidenta económica en funciones, Elena Salgado, quiso dejar claro que el FGD, creado con dinero de la banca, se convertirá en el instrumento capaz de financiar los rescates del sector. Para ello, no solo dependerá de las aportaciones ordinarias, sino que, en casos de falta de liquidez, tendrá la opción de endeudarse o de llevar a cabo una derrama, según apuntó. De esta manera, el saneamiento del sector no dañará el objetivo de déficit del Gobierno.
La adjudicación de la CAM se convertirá en uno de los hitos más importantes en los 130 años de historia del Banco de Sabadell, que verá como de la noche a la mañana incrementa su tamaño en un 75 por ciento. El Sabadell pasará de los 95.707 a los 167.000 millones de euros, con lo que se convertirá en la quinta entidad española, por delante del Popular.
En cuanto a la situación de ambas entidades, al cierre del primer semestre del año, el banco catalán obtuvo un beneficio neto de 207,4 millones de euros, un 39 % menos que en el mismo periodo de un año antes, por las altas dotaciones realizadas en el período.
Por su parte, la CAM presentó en el mismo período unas pérdidas de 1.731 millones de euros, y cuenta con una tasa de morosidad del 20 % y una exposición al ladrillo de 16.000 millones de euros.
