En mitad de la rueda de prensa posterior al encuentro frente al Atlético Tordesillas, Luis Bertó señalaba que “el Zamora ha ganado, y ya nos saca ocho puntos…”, aunque la realidad dicta que son siete los que tiene ahora de ventaja el conjunto zamorano sobre la Segoviana. El técnico mostraba con este error el sentir azulgrana de que se había perdido, y no empatado, después de pelear durante 93 minutos contra un equipo vallisoletano que hizo un derroche físico extraordinario, que tuvo al segundo clasificado contra las cuerdas… y que acabó pidiendo la hora para salvar ese punto por el que sus jugadores corrieron como demonios.
Se podría decir que la Segoviana le regaló al Tordesillas toda la primera parte, pero sería negarle los méritos al conjunto que dirige Jesús Turiel, que maniató por completo al conjunto azulgrana a base de presión al centro del campo, y ayudas constantes a los defensores cuando el balón lo cogían tanto Ayrton como Kike, a los que la paliza de haber jugado cuatro partidos en once días les terminó pesando, jugando ambos su partido más gris de muchas jornadas, un hecho que solo puede entenderse como lógico.
En realidad, a todo el equipo local se le notó demasiado lento en la circulación del balón durante el primer tiempo. Tanto era así que los jugadores del Tordesillas parecían gacelas llegando a las ayudas, y leones en cuanto había un balón dividido, apretando lo suficiente como para convertir el partido en una batalla constante en el centro del campo, con escasos acercamientos a las áreas durante la primera media hora de partido, en la que Facundo intervino más con los pies que con las manos, mientras que en el ataque segoviano tan solo se pudo contabilizar una ocasión, en un remate de cabeza de Ayrton tras un saque de esquina que se marchó desviado. Vaya por delante que la combinación saque de esquina/Ayrton/balón fuera se repitió con mucha frecuencia a lo largo del encuentro, sobre todo tras el descanso.
El Tordesillas corría y corría, mientras que la Segoviana lo intentaba sin suerte abriendo el juego por las bandas, con Kike teniendo siempre dos y tres rivales encima, y Dani Arribas demasiado desasistido. El partido tenía ritmo, pero no juego, hasta que el árbitro decidió ponerle ‘picante’, señalando como falta una carga de Javi Marcos sobre un atacante rojiblanco, en una zona del campo ideal para que un zurdo de calidad pusiera el balón donde lo puso Tomás, lejos del alcance de Facundo.
Lo peor no era el 0-1, en el primer remate entre palos del Tordesillas. Lo peor era que la Segoviana no daba sensación de tener un plan para contrarrestar el sistema defensivo de su oponente, que se marchó al descanso con la ventaja en el marcador, y la superioridad moral de no haberle concedido una sola ocasión clara de gol a uno de los máximos realizadores de la competición.
La segunda parte fue otra cosa, porque el equipo azulgrana fue mejorando en su juego en la medida en que su oponente fue perdiendo fondo físico, algo normal después de la paliza que sus futbolistas se habían dado en los primeros cuarenta y cinco minutos. Kike y Dani Arribas amagaron con el empate, pero el que estuvo a punto de golpear, y muy fuerte, fue el Tordesillas, porque en una de las pocas contras claras del conjunto visitante en la segunda parte, Rubo se plantó solo ante Facundo en inmejorable posición. Pero el guardameta de la Segoviana realizó una intervención extraordinaria para salvar el 0-2 y seguir dando aliento a sus compañeros.
El equipo de casa necesitaba de una jugada que pudiera revolucionar el partido, y ésta llegó a poco de salvar el portero el segundo tanto visitante. En una falta pegada a la banda, Rubén puso el balón en el segundo palo, donde Javi Marcos, en escorzo, lo devolvió al corazón del área pequeña para que Anel fusilara el tanto del empate. Los jugadores del Tordesillas se quedaron demasiado parados en esta acción, y le mostraron su debilidad a la Segoviana, que había entrado en una peligrosa dinámica de nervios que se había saldado con dos amonestaciones casi seguidas para Javi Marcos y Manu.
Quiso el equipo de Turiel devolver el golpe, pero Tiri cruzó en exceso su remate en buena posición, y desde ese momento y hasta el final del partido lo que pasó fue que la Segoviana empujó cada vez más a su cansado rival hasta el área de Peñas, que si en la primera parte había sido un espectador privilegiado del partido, tras el descanso tuvo que mancharse la camiseta en más de una ocasión. Como quiera que por alto el cancerbero del equipo pucelano mostró algunas dudas, en cada acción de falta, o de saque de esquina, el peligro sobre su marco resultó más que evidente.
En el 61 Miguel envió ligeramente alto el balón en un lanzamiento de falta, en el 65 Dani Arribas empalmó al primer palo para que enviara Peñas a córner, tras el cual Ayrton no llegó a rematar en boca de gol… la Segoviana atacaba en oleadas, y con mucho más criterio desde la entrada de Quino al terreno de juego. Domingo y Manu comenzaron a imponerse a sus rivales, algo que no había sucedido en todo el partido, y con el centro del campo medianamente controlado, era cuestión de tiempo que las oportunidades se sucedieran.
Y llegaron, vaya si llegaron, pero no hubo forma de que los jugadores gimnásticos lograran batir a Peñas. Ayrton y Anel se estorbaron en un par de remates, Domingo mandó fuera otro, y a doce minutos para el final Manu dispuso de la ocasión más clara delante de Peñas, pero optó por hacer un recorte en lugar de pegarla con la derecha, y su lanzamiento con la zurda fue despejado por el guardameta, que aguantó como pudo el asedio, apelando a la fortuna en remates claros como uno de Dani Arribas que todo el campo cantó como gol al ver que se movían las redes. Lamentablemente para la Segoviana, eran las del fondo y no las de la portería del Atlético Tordesillas, que se convirtió en el tercer equipo capaz de ‘rascar’ un punto en el campo de La Albuera. A la Segoviana le quedó el disgusto, porque tuvo ocasiones para ganar los tres, pero se tuvo que conformar con uno, que le supo a nada.