El Plan Hidrológico de la vertiente española de la demarcación hidrológica del Duero, elaborado por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), asigna 4.242 hectómetros cúbicos anuales en total con horizonte en el año 2015, 400 menos que en el último documento elaborado en 1998. De la cantidad estipulada, el 80 por ciento se dirige al regadío y el resto al abastecimiento urbano e industria, prioritario según explicó el presidente del organismo de Cuenca, Antonio Gato.
Este nuevo plan, que desarrollará la CHD, dividirá la cuenca en más de 700 unidades de demanda (uda), parte asemejada a un mapa que se ordena gracias al número de hectáreas, con el objetivo de ajustar las necesidades de riego de la actividad agraria. Además, lo hará en base a diversos criterios, como las fuentes de suministro existentes en cada una de las zonas, las condiciones climáticas en cada zona -no es lo mismo una zona regable en un valle que otras más expuestas-, así como los cultivos más tradicionales de cada comarca y la calidad del terreno.
Así se recoge en el apartado de asignación de recursos del plan, documento marco que regulará la gestión del agua hasta los años 2015 y 2027 y que aprobará este año el Consejo de Ministros a traves de un Real Decreto.
En todo caso, en el horizonte 2015, y a pesar del notable incremento de superficie regable -gracias a la apuesta conjunta de administraciones y agricultores porque eso suceda así-, las necesidades hídricas para riego disminuirán un 4,5 por ciento, precisamente debido a la mejora de las eficiencias, tendencia que se está materializando en los últimos años y que se espera que tenga continuidad en el futuro, ya que así se logrará incrementar de forma considerable la competitividad en el sector agrario.
Gato explicó que estas 700 uda forman parte de los 13 sistemas que actualmente comprende la Cuenca y las cuatro subzonas en que se fragmenta la demarcación hidrográfica.
El presidente de la CHD explica que se trata de ajustar al máximo la dotación de recursos hidrológicos ante un escenario de cambio climático que reducirá en un seis por ciento los recursos disponibles, «ya que se prevé que desciendan las lluvias y aumente la temperatura media en los próximos años».
PREVISIONES EN CADA SISTEMA.
Támega-Manzanas. Agrupa municipios de Orense y Zamora y su configuración no variará.
Tera. Se prevén para 2015 dos cambios: la atención del abastecimiento mancomunado de unos 38.000 habitantes (Benavente-Valle del Tera) y la puesta en regadío de 7.000 nuevas hectáreas.
Órbigo. Disminuirá la demanda para abastecimiento, ya que Benavente pasa a depender del sistema del Tera. Sin embargo, se verá contrarrestada por una contribución creciente al sistema de abastecimiento de León. La superficie de regadío se mantiene constante, con un aumento de 400 has. en Villagatón.
Esla. Para 2015 aumentará notablemente la superficie regable, hasta las 149.000 hectáreas, debido a la puesta en servicio de Los Payuelos, Tierra de Campos, Torío-Bernesga y otras. Para 2027, la superficie crece hasta 176.000 hectáreas, con aumentos en Valderaduey, Valverde-Enrique, Tierra de Campos y Torío-Bernesga.
Carrión. Antes de cinco años habrá que atender la demanda de 12.000 hectáreas, a través del canal de trasvase Cea-Carrión. Precisamente por este motivo, el sistema de explotación palentino no necesitará variaciones significativas en 2015 ni en 2027.
Pisuerga. Sólo destaca la puesta en servicio, a 2027, de la elevación Pisuerga-Carrión, que transferirá recursos regulados en el sistema de explotación del Arlanza y posibles disponibilidades del Pisuerga, para atender demandas del Bajo Carrión.
Burgalés. Los cambios previstos son el aumento de la superficie de riego, que ascenderá hasta 15.827 hectáreas en 2015 y 24.827 en 2027. Todas ellas están a expensas de incrementos en el Arlanza Bajo. Puede crecer la producción hidroeléctrica con el aprovechamiento de la presa de Castrovido, en ejecución.
Alto Duero. En la zona de Soria y Burgos, no se prevé más demanda. Habrá un leve incremento del regadío, que ascenderá hasta 33.680 hectáreas en 2015 y 36.382 en 2027.
Riaza-Duratón. Las demandas se mantienen constantes con un ligero incremento de la población abastecida, que se prevé llegue a las 210.500 personas en 2015 y a las 212.000 en 2027, en particular por el entorno de Valladolid: Laguna de Duero, Boecillo y Tudela de Duero.
Cega-Eresma-Adaja. Prevé la construcción de cuatro pequeños embalses hasta 2027, crecerá la superficie de regadío apreciablemente, hasta las 56.000 hectáreas en 2015 y a casi 117.000 doce años después. Pero además, se estima un crecimiento de población en los próximos cinco años hasta los 300.000 habitantes, que llegarían a 338.000 en 2027 por el fuerte crecimiento en Segovia y su entorno.
Bajo Duero. Incluye el curso del río entre el Pisuerga y el Esla, la superficie regada se limitará a 85.266 hectáreas en 2015 y a 81.262 en 2027. La población se reducirá a 161.000 y 153.000 habitantes.
Tormes. Registrará un ligero incremento de la población (hasta 297.000 habitantes), cifra que se mantiene constante. La demanda para riego sufre apreciables variaciones, con nuevas zonas. Destaca la central térmica de Ledesma, que demandará 6,94 hm. cúbicos al año.
Águeda. Regadío constante hasta 2015, mientras que para 2027 se contempla un fuerte incremento con la zona del embalse de Irueña.
