La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) estima que Castilla y León será una de las Comunidades que podría cerrar el 2023 con equilibrio o superávit, en un ejercicio en el que se espera que el conjunto autonómico finalice con un déficit del 0,3 del PIB.
Este organismo ha elevado el déficit público previsto para 2023 en el conjunto del país en nueve décimas, al 4,2 % del PIB, por el coste de las medidas anticrisis ante la elevada inflación, situándolo tres décimas por encima de la tasa de referencia del Gobierno (3,9 %).
El informe de presupuestos iniciales de las Administraciones Públicas para 2023, presentado este miércoles por la AIReF, revisa asimismo el escenario macroeconómico y mantiene el crecimiento previsto para este año en el 1,6 % (frente al 5,5 % alcanzado en 2022), en un contexto de mejores expectativas de crecimiento global y de moderación de precio de las materias primas.
No obstante, la directora de Análisis Económico de la AIReF, Esther Gordo, ha señalado que este mejor contexto se verá contrarrestado por el encarecimiento de los costes de financiación que se trasladarán a la economía en mayor medida en el segundo semestre del año.
La AIReF calcula que el crecimiento del primer trimestre estará entre el 0,5 y el 0,7 %, gracias en parte al dinamismo del mercado de trabajo, aunque para el conjunto del año ha elevado una décima la tasa de paro prevista (12,7 %) por el aumento estimado de la población activa. La inflación media se desacelerará al 4 % en 2023, por el efecto base de comparar con los elevados precios de 2022 y por la moderación de los precios de la energía. La inflación subyacente (sin productos energéticos ni alimentos no elaborados) será más elevada, del 5,4 %.
Las medidas para frenar la inflación aprobadas o prorrogadas en diciembre (reducción de los impuestos sobre la energía, reducción del IVA a determinados alimentos, bonificación del carburante al sector del transporte y otras medidas sectoriales y particulares) tendrán un coste estimado de 1 punto porcentual de PIB, al que se suma otra décima por el incremento del gasto a final de año.