La estimación del avance de 2021 de la Contabilidad Nacional Anual de España del INE ha cifrado el crecimiento del Producto Interior Bruto Español en un 5,4%. Mientras que la Comunidad de Castilla y León creció un 4,3%, no llegando a la media nacional citada del 5,5% de crecimiento. La Comunidad de Madrid registró el PIB per cápita más elevado en 2021 con 34.821 euros por habitante, seguida por el País Vasco (32.295 euros) y Navarra (31.024 euros). Lo que determina unas diferencias abismales con aquellas regiones con menor PIB per cápita, concretamente respecto a Andalucía (18.906 euros por habitante), Canarias (18.990 euros) y Extremadura (19.072 euros). En efecto, el PIB per cápita de la Comunidad de Madrid fue un 36,6% superior a la media nacional en 2021, seguida por el País Vasco con un 29,1% mayor y Navarra con un 21,7%. Por el contrario, el PIB de Andalucía se situó un 25,9% por debajo de la media nacional, junto con Canarias con un 25,5% menor que la media y Extremadura con un 25,2% también menor a la media nacional.
Una situación semejante se produce si analizamos los datos de la Renta Disponible Bruta Regional del sector de los hogares 2020, de modo que los hogares del País Vasco disponen una mayor Renta Disponible por habitante en dicho año con 20.479 euros, es decir un 29,5% superior a la media de España. Los hogares de la Comunidad de Madrid disponían de 19.470 euros y los de Navarra 17.895 euros en dicho ejercicio, mientras que los registros más bajos corresponden a Canarias con 12.410 euros por habitante, la ciudad de Melilla con 12.793 euros y Andalucía con 12.844 euros, frente a una media nacional de 15.817 euros.
En resumen, el País Vasco tuvo un Pib per cápita en 2021 de 32.925 euros, es decir un 74% superior al de un ciudadano andaluz, un 73% superior a un ciudadano canario y un 70% respecto a un habitante de Extremadura, unas diferencias que se mantienen en relación con la renta disponible. En definitiva, unas desigualdades que generan unas tensiones territoriales que ahora observamos en el panorama político, entre el centro y la periferia peninsular, de forma constante.
Castilla y León tuvo un PIB per cápita en 2021 de 24.428 euros, un 95,85 respecto de la media nacional de 100 (en el año 2020 era de 97,1), aunque la renta disponible de los hogares es superior a la media nacional con el 102,9 sobre 100. Por tanto, el crecimiento en la Comunidad de Castilla y de León fue del 0,6% en 2019 (España 2%), del -8,8% en 2020 (España del –11,3%), y en 2021 del 4,3% (España del 5,5%). No hemos recuperado los niveles de renta y producción anteriores a la pandemia, ni tampoco hemos reducido las diferencias respecto a las Comunidades más avanzadas en materia de desarrollo económico.
En efecto, el Informe de Competitividad Regional en España 2022 señala que la Comunidad de Castilla y León tenía en 2021 un valor de productividad por ocupado de 60.394 euros, con un índice de 99,5 frente a la media nacional de 100 (65.231€) y un 88,6 respecto a la media de la Unión Europea (73.281€). La Comunidad más productiva es el País Vasco que multiplica por 1,5 el valor de la productividad de Castilla La Mancha. En conjunto, España representa el 10,6% de la población de la UE-27 y el 8,3% del PIB comunitario. Como se ha señalado anteriormente, las Comunidades de Madrid, País Vasco y Navarra disponen de los mayores valores del PIB por habitante y de cifras de productividad, al contrario que las Comunidades de Andalucía, Extremadura, Canarias, Castilla La Mancha y Murcia. Señala igualmente el indicado informe, que la productividad de Castilla y León creció levemente en 2021 y se mantiene en un nivel competitivo Medio-Bajo. Obtiene cifras favorables en: tasa de paro juvenil, uso de Internet, formación de adultos y gastos en I + D empresarial. Mientras que la evolución es particularmente desfavorable en la tasa de ahorro, mujeres emprendedoras, empresas con medios sociales, etc.
El informe constata que las diferencias interregionales se perpetúan en el tiempo, ejercicios 2008-2021: disponen de un nivel alto y medio alto, las Comunidades de Madrid, País Vasco, Navarra y Cataluña; un nivel medio bajo y bajo: Aragón, La Rioja, Castilla y León, Galicia, Asturias, Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla La Mancha, Baleares, Canarias, Extremadura y Andalucía. Unas diferencias interregionales que se mantienen con la anuencia de los poderes públicos.

Por su parte, la provincia de Segovia ha sufrido un estancamiento económico en el período 2015-2019, dado su crecimiento económico de un 3% frente a una media nacional del 15% del incremento del Pib a precios corrientes en dicho período. Segovia sufrió un descenso superior al 5% entre los años 2016 y 2020, dado que en el año 2016 el PIB provincial sumaba los 3.400 millones de euros frente a los 3.200 millones del año 2020. De modo que al margen de la pandemia, el Pib de Segovia en 2015 era de 3.084 millones de euros y subió solamente hasta 3.175 millones en 2019, con un crecimiento del 2,94%.

Segovia tenía una renta neta por habitante de 12.722 euros en 2020. Guipúzcoa lideró la lista por provincias de ingresos anuales, con 16.399 euros de renta neta anual media por habitante. Le siguen Madrid, con 15.579 euros y Vizcaya, con 15.555 euros. Mientras que las provincias con menos ingresos anuales por habitante fueron Almería (con 9.709 euros de renta neta), Jaén (9.958) y Badajoz (10.001 euros).

El crecimiento de Segovia en el período 2000-2020 ha sido moderado. El crecimiento fue significativo en los años del “boom inmobiliario”, cuando el sector de la construcción duplicó su tamaño. Siguieron años de crecimiento negativo: 2008-2013 y de crecimientos irregulares 2014-2018. Entre los años 2000-2020, el sector de la agricultura y ganadería ha perdido 6,67 puntos, una reducción que ha sido compensada con el aumento del sector servicios con un +7,61 puntos y por la participación de las Administraciones Públicas con un 5,71 puntos en ese período. El sector industrial ha perdido 2,62 puntos porcentuales en 2020 de participación con un 10,9% del total respecto al año 2000, con 321,7 millones de euros (de los cuales 238,1 millones de € en actividades manufactureras), teniendo en cuenta además que el sector de las Administraciones Públicas representa cerca del 30% del Pib provincial.

La historia económica de Segovia es todos conocida. Hay huellas de actividad comercial y artesanal en Segovia en los siglos XI al XIII, aunque la urbe segoviana era una ciudad muy ruralizada. En los años de tránsito a la Edad Moderna (1470-1530), Segovia contaría con 15.000 habitantes, mientras la Tierra en sus diez sexmos alcanzaría 65.000. Comenzaba el desarrollo de la industria textil segoviana en Segovia, Villacastín, Martín Muñoz de las Posadas, de manera que en el tránsito del siglo XV al XVI la ciudad de Segovia se convirtió al mismo tiempo en un centro textil importante de la Península Ibérica y poniéndose los cimientos para el gran esplendor de la producción textil que se logra en pleno siglo XVI, manifestada en todos los profesionales que participan en la transformación de la lana en paños: hilanderas, tejedores, pelaires, tundidores, tintoreros y mercaderes. La ciudad de Segovia crece hasta 20.000 habitantes, de modo que la pañería se afianzó como el principal sector económico de nuestra ciudad y convirtió a Segovia en el centro textil más importante de Castilla y en uno de los centros económicos más importantes de Europa.
Sin embargo, la pujanza de la economía segoviana tocó a su fin a finales del siglo XVI, sobre todo en el ámbito industrial de la ciudad, la producción de paños disminuyó hasta los 10.000 paños anuales y se redujo en un 30% adicional en 1630. Un proceso que Ángel García Sanz calificada como de “desindustrialización”, con una creciente ruralización de la población, una verdadera transformación que culminó en el siglo XVIII. Segovia pasó de ser de una ciudad pañera, fabril y urbana a una localidad lanera, ganadera y rural, su población bajó hasta los 11.000 habitantes en 1751 y la Tierra alcanzó entre 90.000 y 115.000 habitantes. Hasta el año 1880, la ciudad de Segovia vivió un estado de estancamiento, mientras que la Segovia rural fue creciendo con lentitud, aunque de manera constante. De hecho, en el año 1880 el 70% de los varones de la provincia trabajaba en la agricultura, solo uno de cada diez era artesano y dos de cada cien laboraban en la industria. En el año 1905 Segovia contaba con 13.248 habitantes (10.339 h. en 1857), y el principal contribuyente era la entidad La Electricista Segoviana, dentro del catálogo de industrias fabriles destacaban en Segovia la fábrica de Loza de Marcos Vargas, la fábrica de borra de Salvador Riber, la fábrica de Anselmo Carretero, la fábrica de Pedro Martín Moreno, junto con cinco molinos y fábricas de cera, ladrillos y una sierra. En la provincia hay que señalar las fábricas de harina, de curtidos y achicoria en Cuéllar, en San Ildefonso la fábrica de cristal la Esperanza y la Compañía de Maderas de Valsaín, en el Espinar el aserradero de la Sociedad Pérez Martín y Arenas, en Navas de Oro cuatro fábricas de aguarrás y seis hornos de pez, en Coca las fábricas de la Unión Resinera Española, y en Bernardos la fábrica de tejidos La Constancia.
El desarrollo económico de Segovia dependerá en el futuro de su articulación con su entorno superando su escaso y poco diversificado tejido industrial, dominado por actividades tradicionales. Aprovechar sus redes de transporte y comunicaciones, para la atracción de empresas de servicios y de base tecnológica. Crear oportunidades para el acceso a los servicios avanzados y con una amplia capacidad tecnológica, con la superación de las dificultades que plantea la baja densidad demográfica. Concebir un modelo de especialización productiva que garantice un constante crecimiento económico, mientras que en el mundo rural segoviano ha de propugnarse un incremento del rendimiento de las ramas agrícolas con la aportación de apoyo técnico, la promoción de nuevos canales de distribución, la transformación de la producción ganadera y el aprovechamiento de nuestro patrimonio forestal.
