La psicología de una eliminatoria a doble partido sigue la estela de una onda sonora, con un discurrir siempre volátil. Lo vivió el Calahorra en La Albuera, viéndose 2-0 abajo al cuarto de hora tras haber protagonizado un comienzo notable. La incertidumbre de este tipo de cruces, con entornos desconocidos, sensaciones que no se pueden comprender por el vídeo, hace que nada sea descartable. Ya lo vivió la Segoviana en su último ascenso a Segunda B, en 2011, viendo cómo se le complicaba una eliminatoria que se presumía resuelta en Noja con tres goles que hicieron temblar sus cimientos. Su técnico, Santi Sedano, pone un ejemplo aún más extremo antes del partido que sus pupilos jugarán esta tarde (18.00) en Calahorra, con un 3-0 en la ida. “Todos saben que el año pasado el Astorga ascendió tras perder 4-0 en Mensajero. Si eso sucedió, también nos puede pasar a nosotros”.
El técnico no lanza un mensaje de inseguridad, sino de prudencia. “Estoy confiado por el nivel futbolístico, y la clave es mantenerlo. Nuestra intención es plantear el partido igual que el domingo pasado, salir a ganar. Es importante no perder nunca el aspecto competitivo y de intensidad, independientemente del marcador”. El objetivo es no ser esclavo del marcador y utilizar un margen que permite la reflexión. “Sabemos que va a ser una situación estresante por la presión a la que nos van a intentar someter, y la fortaleza mental ante situaciones difíciles es algo que debemos tener en cuenta para resarcirnos de cualquier escenario”.
Atacar para no defender
Sedano no quiere que la renta de la ida sirva de anestesia. “La ventaja es grande, pero si solo piensas que necesitan tres goles para empatarnos no piensas en disputar el partido, y empezamos a debilitarnos un poco”. El técnico menciona su “abanico de posibilidades” en la zaga, aunque la inclusión de Álex en el lateral derecho, con Anel y Chema de centrales, dio resultado. “El equipo tuvo un buen rendimiento en defensa, desde los delanteros hasta Pablo. Mantener la puerta a cero contra un adversario con capacidades ofensivas tiene su mérito”.
El técnico gimnástico destaca que el resultado “marca la percepción de las emociones” y que sus pupilos, independientemente del marcador, mantuvieron el tono. “Nuestro comienzo fue un poco dubitativo, nos generaron algunas dudas, pero el equipo estuvo ordenado y mantuvo siempre la intensidad”. En esa lucha de percepciones, el objetivo segoviano es que el rival tenga también en mente defender su arco. “Hay que intentar generar peligro para que ellos vean que no va a ser solo un partido de ataque suyo”.
La eficacia gimnástica separó quizás más de la cuenta a los dos equipos. “Ellos demostraron que el manejo de balón, con la línea de medios y delanteros, es muy buena, con mucho dinamismo y calidad”. Sedano destaca la amplitud por las bandas de un equipo imbatido este curso en casa (suma 17 victorias y dos empates, con 60 goles a favor y 7 en contra), que cuenta con seis jugadores con más de 10 goles. “De medio campo para arriba todos pueden general peligro y marcar gol”.
Calahorra, entre el “sí, se puede” y las bajas
Pese a las adversidades, el Calahorra transmite un mensaje positivo. “Sabemos que es muy complicado, pero hay que echar el resto, jugamos en casa y tenemos que transmitir ilusión. Superar la eliminatoria es una hombrada muy difícil, pero tenemos que intentarlo desde el primer instante”, asegura su entrenador, Eduardo Arévalo. El resultado lleva a sus pupilos a la rutina del abismo, sabiendo que un gol visitante les obligaría a marcar cinco tantos para clasificarse. Su objetivo es provocar un choque abierto y no ajustarse a la matemática. “Si preparas un partido con el único objetivo de dejar la puerta a cero y nos marcan, el equipo se caería anímicamente. Hay que golear, y hemos transmitido esa idea”. El cuadro riojano preferiría despedirse de la eliminatoria venciendo por 4-1 que haciéndolo por 2-0.
La enfermería se suma a las dificultades calagurritanas. En principio, se perderán el partido el central Marcos Martín, por una fisura en un hueso del pie tras una caída en el entrenamiento del jueves, el volante Iván Garrido, por una contractura en el isquiotibial, y Chrstian, referencia en el centro del campo, por una afectación en el ligamento cruzado anterior de la rodilla. Aunque este último entrenó el viernes, Arévalo no es optimista. “Lo que no hemos tenido en todo el año se nos ha juntado el mismo día. Será complicado que puedan intervenir mañana, pero para eso están los que no suelen entrar en convocatoria”.
El técnico riojano reconoce que a su equipo le faltó “tranquilidad” en La Albuera, superado por un vendaval instantáneo. Eso quiere evitar Sedano, como si fuera un día más: “Esto es fútbol, hoy también jugaremos con un balón”.