La central de Garoña escribe los últimos capítulos de su historia. En la madrugada de hoy, domingo 16, a mañana lunes 17 se producirá una parada ordenada del reactor para trasladar el combustible a la piscina. Todo apunta a que sea la última, así lo ha comunicado Nuclenor que hace tan solo unas horas anunciaba el punto y final de una planta atómica que comenzó a ser mediática desde el día de su apertura, en 1971.
Los empleados de Nuclenor trabajan en un inminente escenario de cierre y tienen todo listo para dejar d etrabajar. Por ello, hace días recibieron órdenes de la empresa para iniciar una parada en la segunda quincena del mes de diciembre que hará que gran parte de los trabajadores de la planta se queden en sus casas durante las próximas semanas al aminorar el ritmo de trabajo, y muchos pasen a engrosar las listas del paro.
Sin saber qué les deparará 2013, y ante el convencimiento de que su puesto de trabajo tiene los días contados, desde el comité de empresa, los empleados de la planta recibieron la noticia el pasado lunes como un «auténtico mazazo». «Nos esperábamos un cierre pero no tan temprano», confirmó el portavoz del comité de empresa, Alberto César.
Sabiendo que la noticia iba a conocerse puesto que Nuclenor está obligada a notificar este tipo de acciones al CSN, y tras una marea de titulares, la propietaria de la central explicó que «la parada consiste en el traslado del combustible del núcleo a la piscina de almacenamiento, lo que obligará a un cese parcial de la actividad».
Y así se anticipó el cese definitivo de la central con anterioridad al 31 de diciembre, por lo que se va a proceder a desconectar la planta nuclear de Garoña de la red eléctrica a las 23.00 horas de hoy.
Los vecinos de las localidades cercanas son las personas más afectadas por el cierre de la planta, que convirtió a pequeñas localidades dedicadas a la agricultura en pueblos con recursos que, de no ser por la central y los beneficios fiscales que acompañan al entorno nuclear, nunca hubieran podido esperar sus vecinos.
«Aquí no sabemos si van a cerrar o qué van a hacer porque nadie dice nada», confesó José Angel, vecino de Quintana Martín Galíndez, y responsable del bar de las piscinas municipales. Pese a la confusión que afirma se está viviendo en la comarca desde hace muchos meses, espera que «en el futuro el valle pueda salir adelante y se cree alguna industria que de riqueza a la zona». Pese a que no se imagina a la localidad sin la central, sabe que muchos vecinos lo van a pasar mal, y espera que quien tenga que hacer haga», en alusión al Gobierno, aunque sabe que lo que pase en Garoña es decisión de unos pocos
El marco en el que se sustentan las decisiones energéticas cambió hace unos días, tras la llegada a escena de la Ley de Medidas Fiscales de Sostenibilidad Energética que grava cada kilogramo trasladado a la piscina de almacenamiento con 2.190 euros. Al parecer, Endesa a Iberdrola han echado cuentas y han visto que mantener Garoña hasta julio de 2013 supondría un coste de más de 150 millones. Por el momento, la citada ley ha sido aprobada en el Senado, aunque aún debe votarse en el Congreso.
Ni las conversaciones de Industria, ni las de la Junta, ni las del propio PP parecen contentar a los verdaderos dueños de Garoña que estiman que para seguir operando deberán invertir 120 millones en seguridad, cantidad a la que habría que sumar más de 30 millones de impuestos, y otros 150 millones correspondientes a la nueva ley de medidas fiscales.
