La economía española «se contrajo» en los últimos meses en un entorno de «fuertes tensiones» en los mercados financieros y de deterioro de las perspectivas de crecimiento en la eurozona y en el resto del mundo, según constató ayer el Banco de España en su último Boletín Económico.
El banco emisor evidencia así el deterioro de la economía en los últimos compases de 2011 «tras el estancamiento que mostró» en el tercer trimestre, en línea con las previsiones del nuevo Gobierno, que apuntan a un descenso del PIB en el último tramo del año de entre el 0,2% y el 0,3%.
De hecho, fue el propio ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, quien avanzó estas cifras en la toma de posesión de altos cargos de su departamento, donde también admitió que la economía nacional volvería a la recesión en el primer trimestre de 2012.
De todos modos, la institución gobernada por Miguel Ángel Fernández Ordóñez advierte de que la previsión de cara al cuarto trimestre del ejercicio está fundamentada en la información coyuntural disponible, todavía incompleta. Los datos oficiales, que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), se conocerán a finales del mes de enero, cuando el organismo divulgue el avance de las cifras de PIB, y se confirmarán el 16 de febrero, con la publicación de la Contabilidad Nacional.
En concreto, el Banco de España señala que el consumo privado «ha mostrado una marcada debilidad en el cuarto trimestre», mientras que la inversión en bienes de equipo también dio señales de atonía en los últimos meses del año. Por su parte, la inversión en construcción prolongó su trayectoria contractiva, al tiempo que las transacciones de bienes en términos reales con el exterior se moderaron en octubre y las importaciones reales crecieron un 0,5% ese mismo mes.
Los resultadosde turismo, en este contexto, apuntan a una moderación del elevado dinamismo mostrado desde mediados de 2010, mientras que el déficit acumulado en la balanza por cuenta corriente se situó en 34.000 millones de euros hasta septiembre gracias al favorable comportamiento de los saldos comercial y de servicios.
El banco emisor cree así que la debilidad de la demanda nacional se refleja «claramente» en las señales de oferta, ya que los referidos a la actividad industrial anticipan una evolución negativa en el cuarto trimestre. Además, los análisis de opinión referidos a los servicios muestran también un «deterioro» en el transcurso de la última parte del año, como la señal de confianza de la Comisión Europea o los índices de empleo de este sector.
Por otro lado, asegura que los datos mensuales más recientes sobre la ocupación apuntan a «un aumento en el ritmo de destrucción de trabajo en el cuarto trimestre» del año tras la caída de la afiliación de noviembre y el aumento del número de parados.
En materia salarial, el Banco de España asegura que la información más reciente, relativa al desarrollo de la negociación salarial hasta noviembre, muestra un incremento medio de las tarifas salariales del 2,5%, una décima menos que la cifra registrada hasta octubre.
En cuanto a la evolución financiera, sostiene que en lo que va de diciembre se ha producido «cierta mejoría» en las condiciones de los mercados españoles, con descensos en las rentabilidades de la deuda pública y en los diferenciales frente a las referencias alemanas.
Sin embargo, asegura que las primas de riesgo se mantienen «elevadas», y adelanta que la información más reciente de los balances de distintos agentes muestra una contracción interanual «ligeramente más acusada» en la financiación captada por empresas y familias y en los activos más líquidos de sus carteras. De la misma forma, muestra un mantenimiento de la desaceleración de la deuda de las administraciones públicas.
