El Adelantado de Segovia
sábado, 29 noviembre 2025
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Sociedad
  • Actualidad
  • EN
El Adelantado de Segovia

El hombre que coge la mano a Merkel

por Redacción
29 de enero de 2012
en Nacional
Angela Merkel y Rajoy protagonizaron esta semana una curiosa instantánea al acceder a la Cancillería. / Reuters

Angela Merkel y Rajoy protagonizaron esta semana una curiosa instantánea al acceder a la Cancillería. / Reuters

Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en WhatsApp

Caixabank celebra un encuentro en Burgos sobre inversiones de impacto positivo

La D. O. Ribera del Duero aporta 1.333 millones de euros al PIB español

El Gobierno manipuló el dato oficial del PIB tras una dura batalla contra el INE

No se llevaba excesivamente bien con Merkel, afirman quienes han tenido oportunidad de verlos juntos en el pasado. A pesar de pertenecer los dos al Partido Popular Europeo y compartir objetivos y adversarios, la alemana nunca prestó más atención a Rajoy que la estrictamente necesaria, la que marca la cortesía, quizá porque pensó que jamás alcanzaría la Presidencia del Gobierno y a la canciller le gusta codearse con quien tiene responsabilidades de poder y toma decisiones, como ella misma. Por eso ha sorprendido tanto esa escena cogidos los dos de la mano, así como el respeto y el afecto que se advirtió en el encuentro que mantuvieron en Berlín.

Decían en Bruselas hace pocas semanas que Merkel y Sarkozy se volcarían con el dirigente español porque era tanta la satisfacción por perder de vista a un Zapatero que se había convertido en un auténtico estorbo para la UE del euro que cualquier otro inquilino de Moncloa tendría las simpatías de la germana y del francés. Pero los mismos que hacían esa reflexión afirman ahora que empieza a haber sintonía entre la canciller y Rajoy, la que nunca hubo, y que se acrecienta la que tenía el presidente español con Sarkozy. Por la desaparición de Zapatero de la escena política, pero también porque el popular ha tenido una buena entrada en Bruselas, está resultando mejor de lo que se esperaba, tanto por su coraje al abordar la crisis económica como incluso por su forma de establecer las relaciones personales.

En el Mariano Rajoy presidente se perciben varios cambios respecto al Mariano Rajoy líder de la oposición. Sus ministros -ninguno se refiere a él como Mariano, sino como presidente, mientras que la mayoría de los ministros socialistas llamaban José Luis a Zapatero- cuentan que se le ve firme en sus decisiones e implacable en el marcaje de los tiempos, cuando siempre tuvo fama de indeciso y de sentir excesiva tendencia a dejar que los problemas se dejaran sin resolver a la espera de que lo hiciera el transcurso del tiempo. En la reunión que mantuvo el pasado lunes con los miembros de la dirección del PP sorprendió a todos con el calendario concreto de propuestas, insistiendo en que la presentación de determinadas leyes e iniciativas en los que había incidido en la campaña electoral tenían fecha límite para su tramitación.

Pero no ha sido ésa la cuestión en la que se advierte mayor cambio de actitud: ha aparecido un Rajoy cercano con los suyos, más dialogante y pendiente de los demás. Por ejemplo, en los días inmediatamente posteriores a que anunciara la composición de su primer Ejecutivo -logró, además, que no se filtrara absolutamente nada sobre sus intenciones- llamó a varios de sus colaboradores: los que habían aparecido en todas las quinielas y le constaba que se es sentían decepcionados por no haber sido invitados a formar parte de su primer equipo. Con alguno de ellos, incluso, se reunió en Moncloa. Les explicó uno a uno que no podía contar con todos, que les agradecía el esfuerzo, que la vida da muchas vueltas y que, con toda seguridad, trabajarían juntos dentro de un tiempo. Ofreció algún cargo, en unos casos se concretará en cuanto se celebre el congreso del PSOE -Rajoy quiere acordar con los socialistas los cargos institucionales- y también cuando se celebre el cónclave del PP dos semanas más tarde, pues en función de la nueva Ejecutiva del partido se verán qué puestos necesitan ser cubiertos por personas de su confianza.

Un Rajoy, por tanto, muy pendiente de los descolgados, que ha sorprendido a quienes le han tenido siempre por una persona que no se preocupaba especialmente por la situación en que quedaban sus colaboradores una vez que eran apartados de una lista electoral o un cargo institucional, excepto cuando se trataba de amigos.

El retorno del ‘usted’

Ha recuperado lo que siempre fue norma no escrita en los Gobiernos y que, sin embargo, no se cumplió en los tiempos de Zapatero: en las reuniones del Consejo, los viernes, los ministros se dirigen unos a otros llamándose ministro y tratándose de usted. Se hizo así incluso con Felipe González, y de nuevo el usted vuelve a sonar en la mesa, a pesar de las estrechas relaciones que unen a los titulares desde tiempo atrás. Ocupa el despacho que mandó hacer Felipe en el edificio llamado Consejo y, como se ha hecho desde entonces, solo utiliza el oficial, el que se encuentra en el mismo Palacio, en las reuniones de máximo protocolo.

En contra de lo que podría pensarse, mantiene una excelente trato personal con el Rey. Don Juan Carlos siempre ha dicho que sus relaciones con los distintos presidentes han sido perfectas porque él siempre se ha empeñado en que lo fueran, pero para nadie es un secreto que sintonizó especialmente bien con el Adolfo Suárez de los primeros años y también con González, mientras que las relaciones con Aznar fueron simplemente correctas, como ocurrió con Zapatero aunque con éste último existía más cordialidad que con su antecesor. Con Rajoy ha mantenido frecuentes conversaciones durante los años de oposición, aunque nunca se dio cuenta de ellas y además la mayoría fueron a través del teléfono. Ahora da la impresión de que tanto el Monarca como el nuevo presidente se sienten muy cómodos en sus entrevistas, hablan en profundidad y con plena confianza de todos las cuestiones, incluidas las más espinosas, y el Soberano empieza a encontrar las claves del peculiar sentido del humor del gallego.

El cambio del de Santiago lo advierten sobre todo los que estaban cerca de él y siguen estando en su nuevo destino. Se le ve más seguro, con prisas para tomar decisiones, cuando antes se las pensaba mucho, más comunicativo con los demás y decidido a no quedarse callado en las reuniones internacionales, aunque no se maneje bien en inglés.

Porque tiene dos objetivos: uno, poner en marcha el proceso que genere empleo en España y aleje la crisis. Dos, convertirse en un referente en la UE, estar en el grupo que tira de la Unión.

De momento, Merkel le coge de la mano, una imagen que echa por tierra la idea de que se trata de dos políticos distantes y con escasa capacidad de seducción.

Compartir en Facebook122Compartir en X76Compartir en WhatsApp
El Adelantado de Segovia

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

  • Publicidad
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • KIOSKOyMÁS
  • Guía de empresas

No Result
View All Result
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Sociedad
  • Actualidad
  • EN

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda