La Junta de Castilla y León y el Gobierno del País Vasco abren desde ayer una nueva etapa de cooperación y «complicidad» centrada en las materias que unen a ambos territorios vecinos, como la mejor prestación de servicios a los vecinos de las zonas limítrofes, con la que esperan también ser «más fuertes en el exterior» y «solventar» las diferencias históricas que mantienen sobre algunos asuntos.
El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y el lehendakari vasco, Patxi López, firmaron un protocolo general –primero entre ambas comunidades- con veintiséis materias, entre las que destacaron la colaboración en sanidad, educación, infraestructuras, protección civil, atención a mujeres víctimas de violencia de género y promoción de la economía y el turismo. «Es un acuerdo muy esperado», afirmó Herrera junto a López en la presentación ante la prensa de este protocolo, tras una reunión de unos 45 minutos en el despacho del anfitrión. «Hay muchos trabajo detrás, hasta llegar a la firma», aseveró el lehendakari, frases con las que ambos expresaron los avatares que han ocurrido en estos tres años, con unas elecciones en medio, que llevaron a su retraso.
Herrera defendió su posición de autonomismo útil que ha llevado a la firma de 30 convenios con las comunidades, en especial con las vecinas para mejorar la calidad de vida de las zonas limítrofes y minimizar el «efecto de las fronteras administrativas». «Se abre un nuevo tiempo político e institucional» con el País Vasco, subrayó, para añadir que se trabaja en un protocolo similar con Cantabria para completar el mapa de la colaboración entre autonomías vecinas. El lehendakari explicó que su Gobierno ha estado «empeñado» desde que llegó al poder en 2009 en mejorar las relaciones con las comunidades vecinas para dar una respuesta común a los problemas. López sostuvo que la competencia en estos momentos no está entre «Burgos o Bilbao, sino con China», motivo por el que defendió las materias sujetas a colaboración para ser «más fuertes fuera» de España.
«Hemos hablado de todo», afirmaron ambos, en referencia a las preguntas sobre Garoña, el txacoli-chacolí, el Condado de Treviño o las ‘vacaciones fiscales’. «Es mucho lo que nos une y las diferencias no pueden ser un obstáculo para avanzar», subrayó el lehendakari, convencido de que el convenio ayudará a «solventar diferencias antiguas». «No se pueden paralizar las cuestiones por enfrentamientos propios del siglo pasado», apuntó Herrera.
Respeto a la legalidad ante las divergencias sobre Treviño.- Los dirigentes de ambas comunidades expresaron el respeto a la normativa sobre el Condado de Treviño y abogaron por ofrecer los mejores servicios a los vecinos del enclave. «Nuestra posición es conocida», apuntó Patxi López, subrayando que el contencioso sobre la territorialidad lleva «treinta años colgada ahí», aunque apuntó que se debe respetar la voluntad de los vecinos del enclave, en referencia, si bien sin citación expresa, a la consulta celebrada y a la petición de un referéndum.
No obstante, confió en que la nueva etapa que abren ahora los dos ejecutivos avance y evolucione también sobre la posición que mantienen en relación al Condado de Treviño. «Porque los estatutos marquen una línea distinta, no vamos a dejar de servir a los ciudadanos y por tanto aquí se garantiza la atención plena al Condado de Treviño», añadió el presidente de la Junta, idea en la que también incidió el lehendakari, quien afirmó que su Gobierno seguirá en la prestación de servicios a los vecinos del condado.