El director de cine Pedro Almodóvar ahonda en el sentimiento de culpa y en los silencios en su nueva cinta ‘Julieta’, un drama sobre la relación entre madre e hija protagonizado por Emma Surárez y Adriana Ugarte —ambas en el personaje de ‘Julieta’—, que las actrices presentaron junto al resto del elenco, integrado por Inma Cuesta, Daniel Grao y Michelle Jenner, sin la presencia del director. En una entrevista, Suárez —que afirmó no haber hablado con Almodóvar sobre su presunta implicación en el caso de los ‘papeles de Panamá’—, explicó que empezó a hablar con el director sobre este largometraje en el pasado Festival de San Sebastián, cuando justamente la actriz estaba inmersa en la lectura de ‘La escapada’, de la Premio Nobel de Literatura Alice Munro.
“Esta anécdota forma parte de la magia de ‘Julieta’”, explicó la actriz, ya que la película está basada en los tres cuentos de la autora ‘Destino’, ‘Silencio’ y ‘Pronto’, en una versión independiente que relata cómo una mujer ha sido fracturada por las circunstancias. Para Suárez, la película, producida por El Deseo, “habla del sentimiento de culpa que transmitimos a nuestros hijos sin percibirlo” mientras en realidad se les quiere proteger del dolor, pero también transita por la incomunicación, los silencios, la ausencia y el abandono del duelo por el que pasan las personas cuando pierden a un ser querido.
“También trata de cómo uno intenta aprender a vivir con esa ausencia y cómo esa ausencia está presente en cada detalle de la vida cotidiana”, explicó Suárez, que se preparó el papel leyendo mucho sobre pérdida y duelo, y también viajando en tren a Galicia, donde transcurre la mayor parte.
Sobre el final de la dramática cinta, que llega a los cines el viernes, Suárez aseguró que hay esperanza porque es posible asumir el dolor y recuperar la dignidad. “Pedro muestra su sabiduría personal sobre sus sentimientos. Es un hombre tremendamente apasionado. Alguien que ha hecho una película así significa que ha amado, ha tenido desamor y ha conocido la soledad y el dolor”, apuntó.
Por su parte, Adriana Ugarte, la gran protagonista, afirmó que desde el principio de la película, la culpa, “que se podría depurar y dejar ir, pero es el silencio el que hace que la culpa se quede retenida” es algo que le sucede también al espectador, “sigue las secuencias con un nudo y encogimiento en el estómago”, afirmó. “Lo que más me gusta es que es muy realista, muy como la vida, pero en la vida no nos permitimos llorar tanto ni desgarrarnos de dolor, sino que aprendemos a caminar con él”, relató Ugarte, que para preparar su papel quiso bajar al infierno directamente con Almodóvar sin leer demasiado sobre el dolor.
Finalmente, sobre Almodóvar, aseguró que “no se contenta con que el resultado esté bien”, sino que pide al elenco que sorprenda e incluso se sorprenda sí mismo. La misma Ugarte confesó haberse visto rarísima, en una mirada que al final del rodaje cobró todo el sentido.
Por su parte, Daniel Grao explicó que era un reto de su personaje huir de ser el seductor del tren, “me parecía mucho más interesante si esto sucedía suavemente”, relató el actor, al que Almodóvar pidió simbolizar la masculinidad. Además, Inma Cuesta declaró que una de las mayores dificultades de su papel era la longevidad de éste por su caracterización y composición física, y destacó sentirse muy contenta de formar parte de la cinematografía “de alguien que es un genio”.
Finalmente, en un papel secundario pero relevante, la actriz Michelle Jenner explicó que para ella ha sido algo fantástico poder trabajar con Almodóvar, “es un papel chiquito pero tiene peso y es el desencadenante, pero me hubiera gustado hasta hacer de farola”, bromeó.
