Los tres grandes incendios que se han producido este fin de semana en Castilla y León, aún activos, en Burgos, Zamora y Ávila, están ya sin llama, con los de las dos últimas provincias con indicios de que fueron intencionados y en el caso de la burgalesa por uso de maquinaria en horario en el que estaba prohibido, según ha explicado el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones.
En una entrevista este lunes con la cadena SER, recogida por EFE, el titular de Medio Ambiente ha explicado que los tres incendios que ahora preocupan, el de Quintanilla del Coco, en Burgos, el de Vegalatrave, en Zamora, y el de San Juan de la Nava, en Ávila, están sin llama, y el operativo se centra en labores de enfriamiento para asegurar el perímetro de cara a evitar que se puedan reactivar.
En el caso del de Ávila, el origen es «intencionado», ha sostenido Suárez-Quiñones, ya que anteayer ya se prendió la misma zona pero fue extinguida.
En el caso de Zamora, en Vegalatrave, con seis municipios desalojados, entre ellos el de Losacio, donde hasta la pasada otro incendio calcinó unas 30.000 hectáreas, el fuego también parece intencionado, ya que vino desde «la carretera», ha explicado el consejero.
Finalmente en el caso del de Burgos, con origen en Quintanilla del Coco, con cinco municipios desalojados, entre ellos el de Santo Domingo de Silos, la causa al parecer está en una negligencia por los trabajos de una maquinaria cercana que estaba haciendo labores de monte en un horario en el que no está permitido, ha detallado.
El consejero ha recordado que Castilla y León ha sufrido más de 200 incendios en quince días, muchos intencionados, por lo que ha hecho un llamamiento a la responsabilidad y a extremar la vigilancia, ya que dos personas han fallecido, en referencia al brigadista y al pastor que murieron en el fuego de Losacio de la semana pasada.
