Fuentepelayo y el Real Sitio de San Ildefonso, las dos localidades segovianas que con mayor esplendor celebran la festividad de la Octava de Corpus Christi, no olvidaron ayer la tradición.
En Fuentepelayo, la Octava del Corpus cierra el ‘Octavario’, en el que todos los días hay eucaristía, exposición del Santísimo y rezo de vísperas, durante el cual se celebra una pequeña procesión (denominada ‘rodeo’) dentro de la iglesia de Santa María la Mayor. Ayer, día grande para todos los vecinos, tras la eucarístia matutina, que se adelantó con respecto a años precedentes, tuvo lugar la procesión por las calles de la localidad, en la que la Custodia salió de la iglesia bajo palio, siendo llevada por cuatro sacerdotes vestidos con dalmática. El Santísimo pasó bajo un gran arco. Luego se sucedieron los tradicionales paloteos (Carlos V, el Arco, la Diana, la Ventana, el Clavito y la Jota). Entre paloteo y paloteo, los danzantes, cogían sus castañuelas para hacerlas sonar, rítmicamente, mientras van avanzando, marcha atrás, sin dar nunca la espalda al Santísimo. Tras una parada en la iglesia de El Salvador, la procesión regresó a Santa María la Mayor, donde concluyó la fiesta religiosa, de la que hay constancia documental desde hace al menos cinco siglos.
Con menos historia que la Octava del Corpus de Fuentepelayo, la del Real Sitio de San Ildefonso está cogiendo un gran auge en los últimos años, después de que Patrimonio Nacional se empeñara en los años 90 en recuperar la festividad, iniciada en la localidad hace un siglo por orden del rey Alfonso XIII.
La procesión, a media tarde, partió de la Colegiata, mientras sonaban las campanas. Abrían los estandartes de la cofradía de San Francisco de Asís. Seguidamente, el numeroso grupo de niños y niñas que este año han tomado la Primera Comunión, con el traje propio de ese día. La banda de pífanos y tambores de la Unidad de Música de la Guardia Real figuraba a continuación, y un grupo de alabarderos, a ambos lados del palio, daban escolta al Santísimo, expuesto en una custodia realizada por Juan de Arfe.
Desde el año pasado, la procesión de la Octava del Corpus realiza un recorrido circular, rodeando el Palacio Real. Frente a la fuente de La Fama se colocó un altar, y otro ante La Cascada Nueva. En esos momentos, ambas fuentes entraron en funcionamiento. Después, la comitiva, presidida por el abad de la Colegiata, Isidoro Mardomingo, entró en el Palacio Real, para pasar por el Patio de Coches y regresar de esta forma a la entrada de la Colegiata. Para acabar los actos estaba programado un concierto a cargo de la Unidad de Música de la Guardia Real en el Patio de Herradura del Palacio Real.