No hay nada mejor para olvidar los problemas económicos que atraviesa el país que pasarse por la villa de Sepúlveda estos días y disfrutar de la alegría que inunda el pueblo con motivo de la celebración de las Fiestas de los Toros. Esa al menos fue la idea que trató de transmitir el pregonero de este año, el director de publicaciones del diario ‘La Razón’, José Antonio Vera. “Tengo el honor de leer este año el pregón de estas fiestas mayores que culminan un verano saturado de noticias económicas no demasiado positivas», dijo el periodista, para proseguir diciendo que “por eso mismo es importante desconectar unos días para entregarnos sin más al disfrute que nos ofrece Sepúlveda en estos momentos de verbenas y alegría”.
Vera realizó un discurso breve pero intenso, haciendo especial mención a la historia taurina del municipio y su importancia en la provincia. Pero no sólo de toros se nutre la historia de Sepúlveda. Vera quiso recordar como el pueblo luchó contra los portugueses en la Batalla de Candespina o cómo los sepulvedanos sirvieron de ayuda a los Reyes Católicos para expulsar a los judíos. “Además, Sepúlveda le paró los pies a Napoleón en su avance hacia Madrid, y por eso fue asediada por las tropas francesas y su territorio defendido desde las cuevas del Cañón del Duratón”, explicó Vera.
No quiso tampoco obviar en su discurso las otras aldeas que conforman el municipio de Sepúlveda: Aldehuelas de Sepúlveda, Castrillo de Sepúlveda, Consuegra de Murera, Duratón, Hinojosas del Cerro, Perorrubio, Tanarro,Vellosillo, Villar de Sobrepeña y Villaseca. Recordó como todas esas aldeas celebran las fiestas de la villa como si suyas fueran. “¡Vivan Los Santos Toros!”, clamó Vera para finalizar.
En el balcón del Reloj, en el Ayuntamiento, acompañaron al pregonero el alcalde de Sepúlveda, Francisco Notario; la consejera de Agricultura de la Junta de Castillla y León, Silvia Clemente; el presidente de la Diputación, Francisco Vázquez; el delegado terrritorial de la Junta, Javier López Escobar; el procurador regional, José María Bravo y el director general de Producción Agropecuaria y Desarrollo Rural, Jesús Gómez.
El acto sirvió también para presentar oficialmente a la reina y a las damas de honor. Dichos cargos han recaído este año en las jóvenes Marta Franciso, Carmen Sanza, María Peña, Cristina Carrascal, María de la Cruz y Eva Cuesta.
euforia Los habitantes de la villa, junto con los numerosos vecinos de las comarcas próximas que no quisieron perderse el jolgorio, disfrutaron enérgicamente de una gran jornada de apertura. En torno a las doce del mediodía, no cabía un alfiler en la Plaza de España y los numerosos peñistas no cesaban en sus bailes y cánticos al finalizar el pregón, tras escuchar el tradicional chupinazo. Se calcula que más de un millar de personas se concentraron en el centro de la medieval villa.
Antes de ello, las más de 30 peñas fueron entrando una a una en la plaza, escoltadas por un grupo de elegantes majorets que provocaron fuertes vítores y aplausos. Además, el grupo folklórico local ‘Virgen de la Peña’ dedicaron un baile a las damas de honor y a la reina. Tras ellos, corrieron raudos a hacer un recorrido por todas las peñas del pueblo, en las que se toma una refrescante limonada, al son de las dulzainas y tamboriles de las diversas charangas que participaron ayer de la fiesta.
Aunque las fiestas tienen un carácter profano y no rinden homenaje a ningún santo patrón, existe la tradición de ir a cantar la salve al Santuario de Nuestra Señora de la Virgen el primer día de fiestas al esconderse el sol; tradición que no se rompió ayer. Ya a medianoche, la Orquesta Standard amenizó el fin de la calurosa jornada con su música festivo-popular con gran éxito de afluencia.