Alex Tello evitó a dos segundos para el final del partido que el Viveros Herol Nava tuviera que volver al diván del psicoanalista para recuperarse de sus problemas, después de que el equipo tirara por la borda una diferencia que llegó a ser de cinco goles a diez minutos para el final, y viera cómo el Tolosa llegaba a igualar el partido a medio minuto para la conclusión, y con un hombre de más.
Los duelos en la zona baja de la clasificación suelen ser de esos en los que los nervios mandan más que la calidad, y los errores suelen estar a la orden del día. Así, entre un Viveros Herol que quiere escaparse de la zona del descenso como sea, y un Tolosa que busca su primera victoria como un náufrago un salvavidas, el partido que se presenció en la tarde de ayer en el gélido pabellón de Nava fue de los que hacen afición… al Tranquimazín, habida cuenta de los errores que cometieron ambos conjuntos, de los vuelcos en el partido que provocaban esos errores, y de la emoción por la incertidumbre en el marcador hasta el final.
Terminado el preámbulo, pasemos al desarrollo de la cuestión, cuyo argumento vino a desarrollarse según el guión que propuso el equipo de casa, que comenzó el choque apoyándose en el buen hacer de Llopis, autor de los tres primeros goles locales, y con la defensa poco a poco yendo a más, aunque ello costara alguna que otra exclusión temprana. El Tolosa se apoyaba en el uno para uno de Goikoetxea, que normalmente salía por su lado fuerte, para sujetarse en el partido, pero los naveros se hicieron infranqueables por el centro, aunque ello costara dejar los extremos con más espacios de los debidos. Pero Miranda volvió a exhibir el nivel que mostrara en el último partido ante el BMC, y su actuación llevó a que sus compañeros cogieran confianza en su juego, comenzando a mandar en el encuentro.
Fue a partir del séptimo tanto segoviano cuando llegó la primera desconexión navera del partido, comenzando a sumar errores en las entregas, algunas de ellas verdaderamente lamentables, que hicieron pasar el partido en un suspiro del 7-4 al 7-7. Afortunadamente, la defensa volvió a estar a buen nivel, minimizando en parte los errores de ataque. Tanto fue así que el partido estuvo durante más de cinco minutos sin ver ni un sol gol, en la portería local porque Miranda no quería; en la visitante, porque la bola parecía cuadrada en lugar de redonda.
Con un gol del pivote Zuloaga cuando se cumplía el tiempo se puso el punto y final a la primera parte con un 12-10 que auguraba un segundo tiempo emocionante, con el Viveros Herol haciendo lo mejor y lo peor, y un Tolosa sin noticias de su portero, pero con mucho amor propio.
El infarto, a punto Salió el equipo de Óscar Perales decidió a poner goles de por medio, y con pronto se colocó con varias bolas para elevar la renta hasta los cuatro tantos, con Pablo Rodríguez lográndolo con calidad desde el extremo. Miranda seguía amargando la tarde a los extremos vascos, pero el Viveros Herol se desconectaba en ocasiones del encuentro de una manera tan clara que el Tolosa nunca terminaba de verse fuera del partido.
A diez minutos para la conclusión, el electrónico señalaba un claro 21-16 para los de Nava de la Asunción. Y fue entonces cuando llegó el atasco total tanto en defensa, porque el Tolosa atacó con siete, metiendo un doble pivote que hizo mucho daño al 6:0 local, como en ataque, con tan solo dos goles en los últimos diez minutos de choque.
Llopis colocó el 22-18 a seis minutos del final que parecía definitivo, pero Tolosa marcó dos goles en minuto y medio que elevaron la tensión del partido hasta límites insospechados hasta entonces. Los tolosarras lo protestaban todo, lo peleaban todo, y lo corrían todo, mientras que los de casa, con Carlos Villagrán anulado por la defensa individual de Zubeldia, no veían portería ni por casualidad.
Así, a medio minuto para el final, y con el Viveros Herol jugando en inferioridad por la exclusión de Llopis, llegó el 22-22. Perales pidió tiempo muerto, y aunque la primera acción ofensiva no salió bien, en la segunda la bola le llegó a Tello, que lanzó con fuerza. Aitor no cerró las piernas a tiempo, y el gol que supuso el 23-22 provocó el éxtasis en el frontón de Nava, y evitó el suicidio que sin duda habría cometido el conjunto segoviano, que ya puede ver la clasificación de otra manera. Con más puntos se trabaja mejor.
VIVEROS HEROL NAVA: Samuel Ibáñez, Alberto Miranda, Darío Ajo (1), Andrés Alonso, Simón García (1), Alberto García (2), Sergio García (1), Javier Castillo (1), Pablo Rodríguez (1), Antonio Llopis (6), Daniel Simón (1), Alexandre Tello (4), Carlos Villagrán (4), Bruno Vírseda (1), Darío Ajo Martín.
TOLOSA: Iñigo Arratibel (3), Estanis Arsuaga, Lander Casado (2), Aitor Díaz De Cerio (1), Ioritz Goikoetxea (4), Aitor Ibarguren, Aitor Iturralde, Asier Larrañaga (2), Iker Ortiz (3), Urtzi Otegui, Andoni Zubeldia, Asier Zubiria, Mikel Zuloaga (4), Mikel Amiano (2), Eneko Ciganda (1).
ÁRBITROS: Mohedano Fernández, de Castilla La Mancha y Peris Orts, de Andalucía. Señalaron seis exclusiones a los locales, por cuatro a los visitantes.
PARCIALES CADA CINCO MINUTOS: 2-3, 5-3, 7-5, 10-8, 10-8, 12-10, descanso, 15-12, 17-14, 20-15, 21-16, 22-18, 23-22.
INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la novena jornada de Liga en la División de Honor Plata, disputado en el Frontón de Nava, con 840 espectadores en las gradas.
