Un récord mundial de maratón vertical es lo que trata de conseguir Antonio Alonso Sampedro; un desafío que también tendrá como protagonista a la ciudad de Segovia, donde llevará a cabo los primeros meses de entrenamiento y preparación. “Segovia tiene unas características maravillosas para entrenar porque está a una altura de 1.000 metros, con una temperatura fantástica que no suele superar los 30 grados, y se sitúa en un enclave privilegiado muy bonito” explica el atleta.
El reto comenzará este viernes, cuando el deportista realizará un entretamiento de 33, 5 kilómetros, desde la Plaza Mayor hasta la Bola del Mundo. Desde el Puerto de Navacerrada hasta este punto, la pendiente media alcanza el 10%.
El desafío se realizará en el 2015, cuando el atleta tenga 54 años y se cumplan 27 desde que a los 27 años lograse superar la mejor marca mundial de flexiones abdominales continuadas, 3.000 en 59 minutos y 50 segundos. En el reto tratará de afrontar un maratón de 42 kilómetros con el mayor desnivel positivo que nunca se ha corrido, más de 6.300 metros. Según explica Antonio Alonso “no existe como tal un trazado terrestre factible para ello, por tanto deberá ser ‘indoor’ y lo realizaré en una cinta de correr con una pendiente constante del 15 %”. “La superación de la prueba supondría haber conseguido ascender la mayor altura en un único esfuerzo y sin descanso que un ser humano haya logrado acometer por sus propios medios y sin ninguna ayuda mecánica”, afirma el deportista.
Debido a que realizar un récord del mundo es una tarea difícil, el atleta ya cuenta con diferentes colaboradores como Miguel Maeso, preparador deportivo de “tres números uno” de la liga de tenis, que le ayudará a estar a punto para la prueba física. Además, unos laboratorios, debido a su edad, probarán con él unos análisis de oxidación deportiva.
La intención de este reto es “relatar cronológicamente un ‘caso’ de superación personal basado en hechos reales, viviendo en primera persona un proceso en donde aparecerán todos los ingredientes habituales que lo suelen condicionar: tanto los de carácter racional como los vinculados al terreno de lo emocional”, concluye.
