Coches, tejados, aceras, plantas… Parece ficción, e incluso hay quienes hablan de una imagen apocalíptica. Pero no lo es. La provincia de Segovia despertó con un manto que cubría de barro y teñía de naranja el cielo por las partículas de polvo en suspensión procedentes del norte de África. Se trata de un proceso absolutamente natural, pero esto no quita que sea perjudicial para la salud. De hecho, ayer por la mañana España llegó a ser el país “más contaminado” del mundo y las concentraciones de partículas en ciudades como Segovia fueron inferiores a los diez micrómetros, unas cifras que toman relevancia si se comparan con el promedio diario que la OMS entiende como saludable (45 µg/m3). Se trata de datos superiores a los que se observan en China o India, según el Índice de Calidad del Aire en España (ICA).
Estas partículas de polvo no solo ensucian superficies y causan lluvias de barro, empeoran la calidad del aire, que en áreas de la provincia fue este lunes “muy desfavorable” o “desfavorable”.
La delegación autonómica de la Aemet señaló un aumento muy elevado de los niveles medidos de las partículas de polvo en el aire que se mantendrán durante los próximos días en Castilla y León. Además, la previsión es que este martes la calidad del aire empeore y llegue a ser muy mala en algunas zonas de la provincia.
La calima también ha dejado su huella en las estaciones de esquí; el manto naranja cubrió la nieve de La Pinilla. En un principio, tan solo dejó restos de arena pero, según evolucionaba la jornada, se fue convirtiendo en barro. Esto causa serios problemas para que la nieve se mantenga con el fin de desempeñar la actividad deportiva, puesto que el peso de las partículas de polvo va ganando terreno. De acuerdo con el parte de la estación, las instalaciones ubicadas en el término de Cerezo de Arriba permanecieron ayer cerradas “por condiciones meteorológicas adversas”.
Efectos de la calima
La borrasca ‘Celia’ ya azotaba a la provincia, al poner este lunes en aviso al sur de Segovia por viento, nieve y lluvias; hubo ramas y árboles caídos en calzadas y hasta un techo derrumbado (el de una gasolinera de la capital). Pero, sin duda, el fenómeno más llamativo que ‘Celia’ ha traído consigo es la invasión de fuertes vientos saharianos.
Además de afectar a la calidad del aire, las partículas del polvo en suspensión dificultan la visión, crean irritación ocular y pueden causar problemas respiratorios. Sin embargo, la calima también tiene efectos positivos. Entre otros, reduce la posibilidad de que se produzcan tormentas tropicales y es un fertilizante natural para el océano y los suelos. Además, reflejan la luz solar enfriando así la atmósfera y disminuyendo el calentamiento de la superficie del océano.
Tal fue el impacto que causó este fenómeno, que el Servicio de Emergencias de Castilla y León 112 recibió el lunes una decena de llamadas de personas que preguntaban o informaban sobre la cantidad de polvo que había en el ambiente.
