Era un compromiso complicado el que tenía la Gimnástica Segoviana CF frente a uno de los rivales puntos en la clasificación. El Pontevedra CF es de esos rivales duros, rocosos, que controlan el tempo del partido y casi todas las secciones del terreno de juego y que, además, es muy complicado hacerles un gol, así que era un encuentro de ponerse el mono azul de trabajo para demostrar que los visitantes están todavía capacitados para competir en lo que queda de competición.
Ambos equipos comenzaron el partido pretendiendo controlar la posesión del esférico, sin cometer muchos fallos atrás y facilitar a su rival alguna que otra jugada de peligro, y llegados al primer cuarto de hora del encuentro, tanto Pontevedra como Gimnástica Segoviana ya habían gozado de alguna ocasión, ya pisaron el área rival y querían más, buscaron el gol con insistencia, pero las defensas se impusieron a las jugadas ofensivas.
Dos goles en diez minutos
Conforme fueron avanzando los minutos, los locales empezaron a sentirse más cómodos y jugaron el balón con mucho más criterio, pausa y sobre todo, con mucha más certeza ofensiva para llegar con más facilidad a la portería defendida por Carmona, que en el minuto 28 cometió un claro penalti sobre la internada de Rubio. Brais cogió la responsabilidad y con sangre fría batió al meta rival desde los once metros para poner por delante a los suyos.
El 1-0 hizo entrar todavía más en el choque a los locales y sobre todo a Brais, que pocos minutos después anotaría el segundo gol para los suyos rematando un córner al fondo de la portería azulgrana.
Cambios que mejoran
Tras la reanudación, la Segoviana se volcó en buscar un gol que les pudiera meter de lleno en el choque, y lo cierto es que en los primeros compases de la reanudación jugaron sus mejores minutos y dispusieron de algún acercamiento peligroso, pero la realidad del equipo de Manu González sigue siendo la de anteriores jornadas, con una propuesta futbolística ciertamente agradable a los ojos del espectadores, pero fútbol son goles, y de esos no andan para nada sobrados los azulgranas.
Los visitantes lo intentaron hasta el final, compitiendo de tú a tú frente a un todopoderoso rival como es el Pontevedra, pero se toparon con demasiado desacierto de cara a portería por su parte y con el rival que dentro de las áreas se mostró superlativo. Nogueira dispuso de una clara oportunidad para haber metido a la Segoviana de nuevo en el partido, pero su remate no encontró el gol, y en los compases finales estuvo más cerca el tercer tanto local al contragolpe, que el primero de los segovianos.
La sentencia
A falta de cinco minutos para que el colegiado señalara el final de los noventa minutos, Rufo sentenció de manera definitiva el encuentro superando la salida de Carmona, dejando los tres puntos en el casillero del equipo que tuvo más acierto y participación en las zonas peligrosas del terreno de juego. La Segoviana se quedó, una jornada más, sin lograr la primera victoria lejos de La Albuera, y aunque en esta ocasión pocos peros se pueden poner a su actuación frente a un rival superior, necesita mejorar en ataque… y con urgencia.
