Valía, rebeldía, determinación y fortaleza. Estas son algunas de las señas de identidad de quien en una época que, como ella misma dice, “no era nada fácil”, se atrevió a ponerse al frente de un Ayuntamiento. De hecho, Carmen Muñoz (88 años) fue la primera alcaldesa de la democracia en un pueblo segoviano, Santa María de Nieva. Esto, junto con su dilatada trayectoria, le valió ayer para que la Diputación de Segovia la reconociera como una ‘Supersegoviana’, en un emotivo homenaje que puso en pie al más de un centenar de personas que se dieron cita en el patio de butacas del Teatro Juan Bravo.
Este fue uno de los muchos actos que acogió ayer la ciudad de Segovia para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. A unos cuantos metros, en la Casa de la Lectura-Biblioteca Municipal, se celebraba el acto central del programa organizado por el Ayuntamiento y el Consejo Sectorial de Igualdad, que giró en torno al lema del manifiesto; ‘Trescientos mil años dando vida al mundo’, que exige reconocer la importante contribución que las mujeres han tenido, tienen y seguirán teniendo como “principales sustentadoras no solo de la vida de las personas, sino también de la sociedad y el planeta”, y que pide un compromiso firme de toda la ciudadanía para consolidar el camino recorrido y no dar un paso atrás.
Después de la lectura del poema ‘Somos Mujeres’, de Elvira Sastre, por parte de la representante de FEMUR, Reyes Santos, la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, destacó que el 8 de marzo tenía que seguir siendo una jornada de reivindicación y de lucha por la igualdad. “La igualdad es una cuestión de calidad democrática; las mujeres no somos un colectivo, somos la mitad de la humanidad”, afirmó, al tiempo que denunció que la desigualdad “lastra” la democracia al “impedir” el desarrollo pleno de la condición de ciudadanos.
Pasión y tesón
Tras recibir un ramo de flores y una placa conmemorativa, y después de un caluroso aplauso, Carmen Muñoz tomó el micrófono para realizar un breve discurso protagonizado por la emoción. “Da igual que seáis de un partido o de otro, sois las personas entrañables de mi vida”, concluyó entre lágrimas, a la vez que recordó a aquellas mujeres que ya no están pero que lleva siempre presente.
Después de 20 años en los que “nada más” que fue ama de casa, empezó una carrera universitaria. Su padre no quería que estudiara, por lo que aprovechaba su marcha “al café” a las 19:00 para guardar la costura y sacar los libros. “Tú tienes cabeza para ser abogada, no hagas caso a papá”, le decía su hermano José Luis. Pero su padre pronto cambió de opinión. Cuando su hija obtuvo un Notable en Derecho Romano “se ablandó” y pasó a verlo con otros ojos.
Muñoz fue elegida regidora de Santa María de Nieva tras la celebración de las primeras elecciones municipales de España, en 1979. En ningún sitio trabajó con “tanta pasión e ilusión” como en el Ayuntamiento. Su hermano le decía que estaba “enamorada” de su trabajo. Y así era.
Una palabra valiosa
Tras el homenaje, la Diputación de Segovia llevó a cabo la presentación del libro ‘MuGeres en la Segovia medieval’, de Carmen de Pablos. Dos actos que unieron por su vinculación, puesto que han sido esas mujeres del pasado, las que se escribían con g y las que, como Carmen Muñoz, ya lo hacían con j, “las que han conseguido con sus reivindicaciones y su espíritu inconformista, que exista la necesidad de seguir alzando la voz en favor de una igualdad efectiva”, apuntó el presidente de la institución, Miguel Ángel de Vicente.
Precisamente con la ‘g’ capitular que destaca en el libro de Carmen de Pablos, empieza una de las palabras más valiosas del castellano. Y, a la vez, una de las que más cuesta pronunciar: gracias. En su intervención, De Vicente mostró su agradecimiento a aquellas que fueron pioneras en su época por haber conseguido que la responsabilidad, los derechos, la libertad de acción y las oportunidades entre los hombres y las mujeres del presente se vayan equiparando. “Hoy es un día en el que se reconoce que las plazas y calles no entienden de estereotipos ni de etiquetas y que la provincia no olvida a sus mujeres muertas”, sentenció el presidente de la Diputación.
A continuación, fue el turno de la presentación del libro de Carmen de Pablos, una publicación que aborda la genealogía femenina en la Edad Media segoviana y que partió del “reto tremendamente tentador” que la autora encontró en la combinación entre ‘muger’, la grafía que se utilizaba en el siglo XIII en Castilla, y Edad Media. Es una forma “torticera” de burlar la asimetría a la que la historia “ha sometido a las mujeres”, que es “muy reciente, de unas tres décadas”, explicó la escritora.
“Siempre me han atraído las causas perdidas y este proyecto tenía todo el aspecto de ser una de ellas”, reconoció De Pablos, quien dedicó toda su vida profesional a la docencia. La obra se divide en cinco capítulos que se complementan con seis anexos en los que se incluye, por ejemplo, distintos ejemplos de documentación medieval con presencia femenina en tierras de Segovia.
Con este trabajo, trata de reivindicar el valor y la resiliencia de la mujer a través del tiempo, antes de confesar que “es un homenaje a los fueros de Sepúlveda” y antes de escoger los nombres de Urraca de Castilla, María de Molina y Berenguela de Castilla como ‘mugeres’ destacadas de la publicación.
Combatir la desigualdad
La Constitución Española de 1978 proclama el derecho a la Igualdad y España cuenta desde hace 15 años con una Ley orgánica de Igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Pero Luquero cree que, a pesar de que “hay avances”, la realidad impone que se ha de seguir educando “en y para la igualdad y combatiendo la más brutal manifestación de la desigualdad que es la violencia de género”.
Lo cierto es que son muchas las amenazas que se ciernen sobre la igualdad de hombres y mujeres. Ejemplo de ello es que la crisis económica derivada de la pandemia ha acrecentado la brecha salarial, además de que “se afianzan en nuestra sociedad fuerzas políticas retrógradas, negacionistas, premeditadamente ciegos ante la violencia machista”, de acuerdo con la regidora.
Por último, tomó la palabra la concejala de Igualdad y Servicios Sociales, Ana Peñalosa, que apostó por aprovechar el 8 de marzo para profundizar desde una mirada feminista, en el análisis de los efectos presentes y futuros de la pandemia. Así, subrayó que el confinamiento permitió comprobar que las mujeres “siguen siendo las más afectadas por el trabajo de cuidados no remunerado”.
En los próximos días, la ciudad seguirá albergando distintas actividades que tienen por objeto conmemorar el 8M y, con ello, mostrar el rechazo a las desigualdades laborales, a las actitudes sexistas y a la violencia sobre las mujeres.
