Cruz Roja Juventud dio por concluida hace unas semanas, a nivel nacional, la mayor recogida del año de juegos y juguetes a la infancia en vulnerabilidad social. La campaña ‘El juguete educativo’, que aún puede repartir productos el resto del año si se detecta la necesidad, finaliza el periodo de mayor demanda de estos productos. En Segovia, 357 niños y niñas han podido disfrutar de sus juguetes gracias a la solidaridad ciudadana y empresarial, junto con la labor del voluntariado de Cruz Roja.
Castilla y León está ente las tres comunidades autónomas con mayor demanda y entrega, al haber llegado a 3.786, por detrás de Cataluña, con más de 17.400, y de Andalucía (5.821).
Cruz Roja ya ha alcanzado las 44.408 entregas realizadas y más de 40.400 personas atendidas en lo que va de campaña. “Esperamos seguir aumentando este número a lo largo de este 2022, porque la campaña sigue: durante al año hay cumpleaños y otros eventos en los que seguir reforzando el derecho al juego de niños y niñas”, recuerda la directora de Cruz Roja Juventud, Paula Rivarés.
Para hacerlo posible, más de 3.000 voluntarios jóvenes han colaborado en esta campaña para que ningún niño se quede sin juguetes, contribuyendo así a la transformación social que conlleva a que cada persona reciba un juguete. De este modo, y aunque el objetivo inicial era superior, se ha cumplido el reto de llegar a todas las familias en situación de vulnerabilidad que han solicitado la ayuda de Cruz Roja y Cruz Roja Juventud desde julio hasta diciembre de 2021.
“Es un orgullo que tantas personas jóvenes se movilicen. Llevamos ya 30 años concienciando y destacando la importancia de por qué todo el mundo necesita un juguete”, destaca Rivarés, que no olvida poner el foco en la promoción del juego saludable y enriquecedor como un derecho de los niños y jóvenes, a quienes se les debe garantizar que cuenten con ello como herramienta educativa y de transmisión de valores en el contexto escolar y familiar.
En la mayoría de los casos, padres, madres o tutores son quienes recogen estos juegos y juguetes, y ellos deciden en qué día del año entregarlos, aunque en algunos casos, son los abuelos quienes colaboran para hacer llegar estos productos a los hogares vulnerables.
