“La Semana Santa volverá a celebrarse en Castilla y León”. El actual presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, lo anunció hace semanas. Esto puso fin a meses de incertidumbre y colmó de esperanza a las diez cofradías de Segovia, que ya están dando sus primeros pasos en la calle en dirección a una Semana Santa que crea nuevas formas de hermandad. La Junta de Cofradías de la capital ha elaborado un estricto protocolo sanitario por la vuelta de las procesiones, a la espera de que se establezcan unas medidas de actuación consensuadas por la Consejería de Sanidad.
Este viernes por la tarde se celebró la asamblea general de la Junta de Cofradías, en la que se trasladó a los presidentes de las distintas hermandades el borrador de las medidas sanitarias que les ha hecho llegar el Gobierno regional, aunque la Junta cuenta con su propio protocolo, que es “bastante coincidente”.
Los cofrades deberán adaptarse a una ‘nueva era’, dado que los desfiles procesionales incluirán este año varias novedades; entre ellas, el mantenimiento de la distancia interpersonal entre quienes portan los pasos y quienes van en el cortejo, así como el uso obligatorio de la mascarilla, con especial mención para los cargadores y las bandas, que tendrán mayores dificultades para su uso, por lo que estudian la posibilidad de realizar cribados. “No nos quedará otra que acostumbrarnos”, asegura el presidente de la Cofradía Cristo del Mercado, José Germán de Lara.
En el encuentro también analizaron las variaciones en los recorridos que desean introducir algunas hermandades para evitar su paso por calles estrechas y, con ello, las aglomeraciones. Este es el caso de la Cofradía del Cristo de los Gascones, que en 2022 cumple 375 años de su refundación y estudia su llegada a la Catedral por la calle San Juan, en lugar de hacerlo por la calle Real, más estrecha, en la mañana del Viernes Santo puesto que, a los capuchones y al resto de cofrades, se unen los segovianos que acompañan al Cristo.
Una Semana Santa anómala
La salida con el pie izquierdo, la mecida más lenta o el doble paso para aligerar la marcha. Son algunas de las pautas que repiten los capataces a los cargadores para que recuerden, o en algunos casos aprendan, el paso de los tronos. Cuando aún quedan cerca de dos meses para que arranque la Semana Santa más esperada de los últimos años, el ambiente cofrade regresa a la ciudad de Segovia. “Hay una motivación enorme, aunque se nota el cambio de rutina de estos dos años sin ensayos”, explica el presidente de la Junta de Cofradías, Víctor García.
Al igual que el resto de celebraciones, la Semana Santa no logró escapar del impacto de la pandemia y, aunque todo apunta a que este año se recuperará esta tradición, su huella aún será latente. “La idea es que se pueda celebrar como antes”, afirma el presidente de la Cofradía de San Millán, Miguel Ángel Clemente.
Los cargadores y costaleros iniciaron sus ensayos una vez que el periodo navideño llegó a su fin, pero la elevada incidencia les hizo (una vez más) parar en seco su actividad, que han podido retomar hace unas semanas. Por su parte, la mayoría de las agrupaciones musicales arrancaron sus ensayos el pasado mes de octubre. A pesar del parón de estos dos últimos años, en general, el número de cofrades se mantiene: la Hermandad de San Millán cuenta con 20 músicos, mientras que la del Cristo del Mercado ha visto aumentar la banda, que ha pasado a 22 integrantes.
En cambio, la Cofradía del Cristo de los Gascones reconoce que le “está costando remontar”: los integrantes de la hermandad han pasado de 550 a cerca de 460. “Al ser la más antigua de Segovia, hay mucha gente mayor y varios han fallecido a causa de la pandemia”, lamenta su presidente, Miguel Hernández. De igual forma, García declara que “donde más se va a notar la reducción de cofrades será en las filas de capuchinos” y en el acompañamiento de las procesiones.
Así, las hermandades confían en que este año la crisis sanitaria no teñirá de negro su calendario, dado el descenso continuado de la incidencia y la celebración de otros actos públicos similares. Esperan que el tiempo les “respete” y, esta vez sí, el mundo cofrade recobre la vida que durante dos años se cobró la pandemia.
