El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, defendió ayer “el cambio de cara” que ha sufrido España en esta legislatura al superar la mayor crisis de la historia reciente demostrando su “energía y enorme capacidad” de superación para sobreponerse “en tiempo récord” a una situación “complicadísima”. “Puedo decirlo con orgullo”, dijo Rajoy en la Moncloa tras la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros para convocar las elecciones generales. Allí, el jefe del Ejecutivo recordó que España estaba en 2011 en una “caída sin freno” que le condenaba a la quiebra, la salida del euro o el rescate si alguien no ponía remedio. “Era preciso detenerla y cambiar el rumbo”, afirmó.
De hecho, Rajoy recordó que en su discurso de investidura señaló con claridad sus prioridades y dejó claro que dedicaría toda la capacidad del Gobierno y de las fuerzas de la nación a detener la sangría del paro, estimular el crecimiento y acelerar la creación de empleo. “A salir cuanto antes del círculo infernal que generaba la falta de confianza, la escasez de financiación, la caída de las inversiones y el consumo, la destrucción de empleo y el desplome de los ingresos”, añadió. La recuperación, según Rajoy, ha sido certificada por todos los observadores y expertos, “ésta es la razón que justifica no sólo las políticas y reformas laborales, sino todas las que se han hecho”, señaló. Antes, reconoció que la tarea no está completa, aunque España está ya en “condiciones excelentes” para alcanzar “la cima” en el próxima mandato, porque la lucha contra el paro seguirá siendo la prioridad de los próximos años.
El presidente del Gobierno, afirmó, en referencia al conflicto institucional con Cataluña, que tiene previstos los mecanismos necesarios para reaccionar en caso de que el Parlamento catalán apruebe una declaración de independencia, pero confió en que eso no se produzca. “Los tengo previstos porque es mi obligación como presidente del Gobierno, pero en cualquier caso espero que no tengamos que tomar ninguna decisión de esas”, afirmó en la rueda de prensa.
Rajoy confió en que “el sentido común y la razón se acaben imponiendo” y destacó que en la ONU se ha aprobado en los últimos días un texto, con 193 votos a favor y ninguno en contra, a favor de la integridad territorial de los Estados. “Por ahí va el mundo y espero que eso lo caben entendiendo todos”, sentenció. El jefe del Ejecutivo, que centró su balance de legislatura en la economía, definió el desafío soberanista como un “desafío a la legalidad democrática”.
