Haciendo honor a la tradición, la localidad de Cantimpalos celebró un año más la fiesta de Santa Águeda, celebración que comenzó con la entrega de mandos a las nuevas alcaldesas, Sara Arribas y Eva Herranz, al son de dulzaina y tamboril, por el alcalde, Amador Álvarez; las mayordomas fueron Nieves Pinela, Victoria Pinela, Eva Postigo y Belén Miguel. La santa misa fue oficiada el sacerdote de la parroquia, Pablo Montalvo Muñoz, y los monaguillos.
La celebración creó un ambiente de fiesta y hermandad. “Santa Águeda vivió en tiempos difíciles, de persecución, y sufrió en sus carnes el dolor del martirio pero su espíritu permaneció y permanece entre nosotros. Santa Águeda es una llamada a los cristianos de hoy y en especial a quienes lo celebramos durante estos días, a ser constantes en nuestra fe”. Con esta breve introducción comenzó la misa.
Durante la ceremonia, las aguederas participaron en todo el ritual, leyendo pasajes, preces y ofreciendo un pan especial. También hicieron varias ofrendas como un mantón de manila, un centro de flores o productos de la tierra, que tanto han unido a los vecinos en sus hogares como pueblo y comunidad. Además, la ceremonia contó con la intervención del coro juvenil parroquial, tocando la guitarra o el laúd bajo la dirección de Lía Postigo, Carmina Torrego y Juani Tardóin.
El acto finalizó con una petición a la santa, Santa Águeda de Catania, por parte de Cantimpalos. “Te tenemos gran devoción, sé nuestra protección, no nos dejes en desamparo, cuida muestra salud, que no nos falte el trabajo, y que sepamos siempre perdonar”.
Siguió la procesión con la imagen y el estandarte de la virgen, animada por un grupo de dulzaineros, que no pararon de tocar. Hubo una gran afluencia de público, ya que el tiempo acompañó, con todo el pueblo bailando delante de la santa. Seguidamente, se procedió la lectura del testamento y a la tradicional quema del pelele. Siguió la habitual tajada, chorizo cocido al vino, bollos y limonada, preparada por el Bar Sirena, El Rincón de Ramón y Bar Piche.
