El recién elegido alcalde de Ponferrada, el socialista Samuel Folgueral, mantiene el pulso con la cúpula del PSOE al no presentar su dimisión a pesar de que desde la Ejecutiva autonómica se le ha exigido que acate la orden dada el viernes por el secretario federal del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, por haber salido elegido con el voto de Ismael Álvarez, condenado por acoso.
Folgueral se reunió ayer con responsables del partido en Valladolid y tratará de buscar una solución a esta situación que no tenga que pasar por su renuncia o dimisión. El PSOE aprovechará hoy la celebración en Ponferrada del congreso para la elección del nuevo secretario comarcal socialista para dar más explicaciones sobre la situación en la que ha desembocado la moción y las posteriores órdenes de Rubalcaba.
El secretario autonómico del PSOE, Julio Villarrubia, insistió en que no existe otra solución que la dimisión o renuncia, aunque añadió que aún están estudiando alternativas viables jurídicamente. Eso en principio no implicaría, según el líder regional socialista, que Folgueral no pudiera volver a presentarse luego otra vez como candidato y fuera elegido con los votos del partido de Álvarez, incluida la persona que le sustituirá como concejal después de que esta mañana presentara su renuncia.
Villarrubia explicó, después de reunirse con Folgueral, que la Ejecutiva autonómica comparte y «avala» de forma «prácticamente unánime» la orden de no llegar a la Alcaldía de la localidad «con el voto de un condenado por acoso sexual», para remarcar que él no ve «otra solución que una dimisión o renuncia».
En todo caso, Villarrubia insistió en que coincide con los socialistas de Ponferrada y de León en que era necesario presentar esa moción de censura contra el alcalde del PP, Carlos López Riesco, por «la parálisis de proyectos y actividad en el municipio», y aseguró que Folgueral es «un candidato idóneo y un gran compañero», y que ha hecho «un gran trabajo».
Sobre la respuesta recibida, indicó que, «no sin dificultades», pero que finalmente los socialistas leoneses le mostraron su «mejor disposición para dar la mejor solución posible a los ciudadanos de Ponferrada».
Villarrubia comentó que, «si no hay otra solución», el recién elegido regidor de Ponferrada «tendrá que dimitir» y que, si no acata la orden del secretario federal del PSOE, se pondría en marcha «el régimen disciplinario contemplando en los estatutos del partido», aunque confió en «no llegar a eso».
También se mostró convencido Alfredo Pérez Rubalcaba de que Folgueral dimitirá de su cargo, para admitir que los socialistas se habían «equivocado» en la moción de censura y que lo que están haciendo es «rectificar».
Preguntado por si el caso de Ponferrada es un ejemplo de que en política todo vale, el máximo responsables socialista respondió que es «al revés». «Es un ejemplo de que cuando uno se equivoca en política lo que uno tiene que hacer es rectificar. Nos hemos equivocado, rectificamos y punto», destacó. Así, recordó que ha pedido la renuncia del nuevo alcalde, Samuel Folgueral, y se mostró convencido de que «renunciará, tiempo al tiempo».
Inquirido por si conocía la moción de censura, Rubalcaba explicó que «cada uno en el partido tiene sus obligaciones» y, en su caso, conocía que «había una moción en Ponferrada y me dijeron que iba a entrar el alcalde socialista y que iba a haber una dimisión del alcalde actual y del concejal acusado». «Eso sí lo sabía, pero no sabía nada más», apostilló.
La brecha entre Villarrubia y López se ahonda.- La actuación del PSOE en la moción de censura de Ponferrada ha vuelto a poner en evidencia la distancia que separa al secretario regional de la formación, Julio Villarrubia, del portavoz socialista en las Cortes, Óscar López. Ayer, Villarrubia aclaró que el partido a nivel autonómico «no participó» en la organización de la moción ni en la toma de esa decisión y que él personalmente no ha estado nunca de acuerdo con contar con el apoyo de Ismael Álvarez y que expuso esa «oposición rotunda» en los órganos internos del partido, pero no quiso hacerla pública para «evitar confrontación» porque «ya era una decisión tomada». El viernes, el portavoz socialista y secretario de Organización del PSOE, Óscar López, asumió su responsabilidad en lo que calificó de un «error grave».
Desde el PP, el portavoz en las Cortes, Carlos Fernández Carriedo, señaló que veía con preocupación que el PSOE en la Comunidad no tenga una posición y una voz única por la «relación deteriorada» de sus dos máximos dirigentes, que se ha comprobado en la situación creada en Ponferrada con la moción de censura donde aparecen «más preocupados por echarse la culpa» uno al otro que por resolver la situación.
