Continuando con la Historia del Campo Azálvaro, en el siglo XII, aunque el empeño estaba en avanzar lo máximo posible hacia el Sur, surgieron los desacuerdos inevitables entre los lindes de unas y otras comunidades. Entre las comunidades de Ávila y Segovia, este inmenso territorio de pastos era deseado por ambas ciudades. Alfonso VII (1126-1157), teniendo claro que debía eliminar cualquier tipo de rencilla que debilitase sus fuerzas en la conquista de “allende sierra”, dirimió la disputa amojonando personalmente la divisoria, recorriendo a pie los términos litigados, “… e desde el puente del Voltoya rio arriba, por los altos de la sierra, y por los llanos hasta terminar en el Almacron…”, fijando donde debían ponerse los hitos, y dejando el Campo Azálvaro en el alfoz y pertenencia de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia. Unos cuantos años después, en 1172, ante una reclamación de la “Universidad de Ávila”, Alfonso VIII ratificó la delimitación realizada por su abuelo, dejando zanjado el problema y manteniendo el Campo Azálvaro como frontera y comunidad de pastos para ambas Comunidades, no habiendo más disputas hasta 1389, en que la Cancillería de Valladolid falló sentencia, de nuevo, a favor de Segovia y dando por concluidas las desavenencias entre ambas provincias por este territorio definitivamente.
Si hubo otros litigios por diversas desavenencias que no afectaban ya a las dos Ciudades. Como la que tuvo lugar en 1483, cuando el Dr. Puebla, Juez Corregidor por Segovia, precisó dictar sentencia señalando los límites de la extensísima finca con Navalperal, Serones, Ciervos y Valdevillo. Y unas décadas más tarde, los jueces también tuvieron que fallar a favor de Segovia por otros litigios con Dª Catalina de la Lama (dama de la nobleza segoviana), y el Duque del Infantado.
Desde Alfonso VIII las principales disputas de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia se centraron en las sucesivas perdidas de los territorios y sexmos “allende sierra”. En 1190 Alfonso VIII había confirmado el privilegio de todos los sexmos segovianos con todas sus aldeas, pero 24 años después, poco antes de morir, el Sexmo de Tajuña, lo enajenó para entregárselo al Arzobispo de Toledo. Durante el siglo XV, similar suerte corrieron los sexmos de Manzanares (entregado al Marqués de Santillana en 1446 por Juan II) y el de Valdemoro (entregado a los Marqueses de Moya por los Reyes Católicos en 1480). Y lo mismo ocurrió con las principales fincas donde los sucesivos reyes pusieron sus ojos para la construcción de monasterios y palacios (El Escorial, StªM.ª del Paular, La Granja de San Ildefonso, Riofrío). Con la gran crisis del siglo XIX entre la Ciudad y la Tierra y el vendaval de la Desamortización, la inmensa mayoría de los territorios y fincas fueron a parar a manos de particulares. Por esta razón el Campo Azálvaro perdió su condición de coto redondeado y libre de condominios. La desamortización se llevó los miles y miles de hectáreas del Campo Azálvaro, los pinares de Valsaín y del Paular, así como la venta, en 1868, de extensos y amplios lijares del Campo Azálvaro, y los de toda la sierra desde El Espinar hasta los lindes con la Comunidad de Pedraza. Quedando la Comunidad en gran precariedad de la cual no se ha vuelto a recuperar. Encontrándose todos estos territorios como Patrimonio de la Corona, o en manos de particulares.
Otras de las consecuencias ante esta situación, junto con la crisis y desaparición de la Mesta, fue que las cabañas de ganados bovinos que disfrutaban de todos estos pastos, desaparecieron. Y aunque en algunos casos se conservaron algunos derechos de pastoreo, en poco tiempo, estos derechos, se fueron perdiendo con el consiguiente perjuicio para las ganaderías estantes también. Entre otros perjuicios, partes importantes de las cañadas y cordeles fueron ocupados por los particulares colindantes, se llevaron a cabo talas incontroladas, y ya en 1867 hay dudas de qué ha pasado con el fabuloso robledal de Valposado (en uno de los accesos al Campo Azálvaro).
En cuanto a las vías de comunicación no se tiene conocimiento de ventas ni alberguerías que dieran servicio a los transeúntes de estos terrenos (se utilizaban las cañadas siempre para usos ganaderos), lo cual si ocurre en otras carreras, como es el caso de la “Carrera de Ávila” que va por Villacastín, con numerosas ventas y alberguerías. Esto junto con los planos de las carreras, que históricamente se han utilizado, nos confirman que, al menos, desde la Baja Edad Media, no ha sido una ruta transitada a excepción de los usos ganaderos. Así, se deduce de la planimetría aportada por María Asenjo en su libro “Segovia, Ciudad y Tierra a finales del Medievo”, donde se refleja que de Madrid salía la carrera, que pasando por Móstoles llegaba a Brunete, donde se bifurcaba en dos. La carrera que pasaba por Robledo de Chavela y Navas del Marqués, para llegar a Ávila. Y la carrera que pasando por Valdemorillo, llegaba a Guadarrama. En ese punto había una nueva bifurcación, la que atravesaba la sierra por la Fuenfría para llegar a Segovia, y la que cruzando por el puerto de Valathome (después llamado de la Tablada), pasaba por El Espinar (según dice en su Carta Puebla de 1297 “…la carrera de Ávila que va entre Pero Vique y Cabeza Hermosa…”), y de allí a Villacastín, para dirigirse a Ávila.
Durante estos siglos de atrás las comunicaciones con Navas del Marqués fueron muy importantes y frecuentes a través del “Camino Salinero”, siendo una de las principales vías por donde llegaban las especies, de ahí el nombre, no solo para El Espinar, sino también para Segovia. De hecho, el “Pontón del Ceburnal de los Heros” fue encargado construir por orden del Sr. Gonzalo del Río, regidor por Segovia en 1574 a Domingo Matienzo, cantero de El Espinar. Dicho camino iba por la “Garganta Lobrega”, actual desfiladero del Boquerón, llegaba a la Cepeda, pasaba por el mencionado “Pontón” para cruzar toda la dehesa de la Cepeda (lugar en que abundan arbustos y matas de cuyas cepas se hace carbón), continuaba para enfilar ya camino de Navas del Marqués, bordeando por el sudeste el actual embalse de Valtravieso y llegar por el cordel de Hoya Moreno al castillo de Navas. Siendo este un camino muy transitado, el Campo Azálvaro era casi exclusivamente de tránsito de ganados hasta que, con la división en grandes fincas en el XIX, como hemos visto, se convirtió en otra ruta para llegar a ellas, por un lado y para comunicarse con Ávila por otro. Ya a mediados del siglo XX, gracias a la intervención del conde Mayalde, propietario de la finca de Batanejos, se realiza la carretera, actual SG500, también conocida como de “Faraco” que da servicio a las diferentes fincas ganaderas y comunica El Espinar con los pueblos de pinares de Ávila, la misma capital y Aldeavieja.
En la actualidad, con el pretexto de la necesidad de reparación de esta vía, parece que va a quedar convertirla en una nueva “vía rápida” demandada por los comercios y patronal de la capital abulense. Esperemos que esto no suponga acabar con la larga tradición ganadera de esta magnífica zona que se había conservado hasta ahora virgen.
Bibliografía
- Alfonso XI: Libro de la Montería
- Ángel, Faustino de: El Espinar San Rafael, Guía Turístico Comercial 1943
- Asenjo González, María: Segovia, la Ciudad y su Tierra a fines del Medievo
- Carreter y Jiménez, Anselmo: Personalidad de Castilla en el conjunto de los pueblos hispánicos
- II Curso de Cultura Medieval: Alfonso VIII y su época
- Fernández Troyano, Leonardo: Los Pasos Históricos de la Sierra de Guadarrama
- García Sanz, Ángel y Pérez Moreda, Vicente: Análisis Histórico de una crisis demográfica: Villacastín de 1466 a 1800
- González González, Julio: La Extremadura Castellana al Mediar el siglo XIII
- González Herrero, Manuel: Segovia, Pueblo, Ciudad y Tierra
- Hurtado González, Servando: Breve Historia del Obispado de Segovia
- Hurtado González,Servando: El Espinar y el Camino de Santiago por el “Paso de Valathome”
- Lecea y García, Carlosde: La Comunidad y Tierra se Segovia
- López, Carmelo Luis: Fuentes Históricas Abulenses, Documentación del Archivo Municipal de Ávila
- Martín Martín, Félix: Datos sobre Villacastín
- Menezo, Juan José: Reinos y Jefes del Estado desde el 712
- R.A.H. de S. Quirce: La Comunidad de la Ciudad y Tierra de Segovia: diez siglos de existencia
- Rodríguez de Arce Mateos,Domingo: Historia de la Ilustre Villa de El Espinar
- Sandoval,Diego de: Declaración de los pueblos que hay en la tierra y jurisdicción de Segovia. 1571
- Santamaría Torquemada, Guillermo: Notas sobre un contencioso judicial en el siglo XIV: El Pleito de Santa María de Prados
- Zamora Canellada, Alonso: El Espinar, setecientos años de Historia
