Un total de 51 cabinas telefónicas que se encuentran en las calles de Segovia desaparecerán en los próximos meses. Tras años prestando un servicio público, estos elementos que formaban parte del mobiliario urbano y que han tenido muchas más utilidades que las propias de su puesta en marcha, pasarán a ser reliquias del pasado.
En los últimos años ya han ido desapareciendo muchas de estas cabinas, pero a día de este martes, 3 de enero, existe medio centenar en pie, una mayoría incluso sin teléfonos operativos.
Situadas en puntos céntricos o con mucho tránsito, las cabinas de teléfonos fueron el único punto donde muchos segovianos podían acceder a una línea de comunicación.
Desde los soportales de la Plaza Mayor en Segovia, hasta los barrios más periféricos y plazas de los pequeños pueblos segovianos han acogido estos elementos durante años. Los ayuntamientos de localidades como Pedraza habilitaron incluso espacios interiores de edificios para albergar el teléfono público y que no desentonara con el ambiente medieval de la villa.
Las cabinas de teléfono fueron el lugar elegido por muchos estudiantes para cometer sus fechorías. Desde el anonimato que permitía un teléfono público, se hacían llamadas alertando de explosivos en centros educativos y así anular exámenes o clases lectivas.
Pero ha sido la implantación generalizada de la telefonía móvil e Internet lo que ha terminado con la utilidad que tuvieron las cabinas.
La empresa encargada de su instalación y mantenimiento, Telefónica, estaba obligada a conservarlas como un servicio público, regulado también por el número de habitantes de las poblaciones.
Ahora, la desaparición de las cabinas se producirá gradualmente a nivel nacional de acuerdo con la Disposición Transitoria Novena del anteproyecto de Ley general de Telecomunicaciones. La compañía comenzará a retirar todas las cabinas del país siete años antes de que estas cumplan su primer centenario. La primera cabina telefónica en España se instaló en 1928 en Madrid. A finales de los años 20 se instaló en la caseta del Viena Park, actualmente denominado como ‘Florida Park’, en el parque de El Retiro de Madrid. Se trataba de un aparato que estaba emplazado dentro de un cajetín que se abría para acceder al teléfono.
Estos elementos han causado además pérdidas económicas a la empresa por su desuso. Por ello el mantenimiento tampoco ha sido tampoco el deseado.
Telefónica era el operador que estaba obligado a mantener este servicio tras un concurso convocado por el Ministerio de Asuntos Económicos y de Transformación Digital y que habitualmente quedaba desierto ya que ningún operador puja por este servicio. Hubo un tiempo en que lo prestó la empresa Cabitel, ya desaparecida.
La última adjudicación del servicio se produjo hace dos años, en diciembre de 2019, y por ello ha expirado el pasado 31 de diciembre de 2021. Así, ahora comenzará el proceso de desmantelado.
En España, al cierre de 2020, entre las 14.824 cabinas se registró una media 0,17 llamadas al día, lo que se traduce en una llamada semanal de promedio, según la empresa Los datos revelan una reducción a más de la mitad la media que se había contabilizado hace poco más de dos años, cuando se registraban 0,37 llamadas diarias, es decir, un uso cada tres días, según datos de Telefónica.
En Castilla y León existen actualmente más de 700 cabinas telefónicas. La provincia de Valladolid es la que cuenta con mayor número de unidades de toda la región, exactamente 161, junto a León con 131 y Burgos 102. A estas se suma Salamanca con 93 y Palencia y Zamora con unas 70. Ávila actualmente conserva 52, Segovia con 51 y Soria 27.
