Cuando se trata de ayudar, todas las iniciativas cuentan, incluso aquellas que en principio resultan un tanto curiosas. Ejemplo de ello es el proyecto ‘Vamos a Beer’, que puso en marcha Carlos Sanz en la primavera de 2021. El segoviano elabora una cerveza inspirada en cada uno de los distintos puntos de la geografía nacional e internacional que ha visitado. Todos los beneficios que obtiene con sus “creaciones” los dona a asociaciones relacionadas con los animales, el medio ambiente o el medio rural.
Cada viaje tiene su historia y cada historia su cerveza. Este se puede considerar el lema de una iniciativa que surgió a partir de un blog de viajes. Su promotor es fisioterapeuta (tiene clínicas en Madrid), pero siempre ha estado vinculado al mundo de la cerveza; no solo a su elaboración, sino también a su cata y corrección. Tenía “la espinita” de sacar su propia marca de cerveza, y así lo hizo.
Un proceso tedioso
Sanz escogió como sede de ‘Vamos a Beer’ una provincia con una amplia tradición de cerveza artesana. En su caso, las elabora en la fábrica ‘90 Varas’, ubicada en Cerezo de Abajo (Segovia). “A la vista de la gente, pueden resultar un poco extrañas”, bromea, al tiempo que asegura que son bebidas para todos los gustos.
Con respecto a los ingredientes que utiliza, parte de ellos son de otros países, mientras que las frutas proceden de una empresa de Soria y el agua la obtienen directamente de la sierra de Ayllón. Lo cierto es que en España no encuentra todos los productos que necesita. De ahí que celebre que el lúpulo, uno de sus componentes esenciales, pronto se empezará a fabricar en el país.
El proceso de elaboración de la cerveza no es sencillo; lo más tedioso es su diseño, que puede conllevar desde dos meses hasta dos años (hace un año y medio que el segoviano está inmersos en la creación de una nueva), puesto que se trata de bebidas que no están en el mercado o “son muy difíciles de sacar, al tener elementos naturales”, sostiene.
Por el contrario, la fabricación es más rápida: el mosto se hace en un día. Después esto requiere dos fermentaciones; una primera que puede tardar entre una semana y un mes, en función del estilo, y una segunda en la botella, que va de tres semanas a dos meses.
Todo tipo de sabores
En la primavera de 2021, una de sus habituales compañeras de viaje, su perra Nanna, falleció. De ahí el nombre de la primera cerveza que salió al mercado el pasado mes de septiembre: ‘Mi Nanna’, una bebida clara y dulce, elaborada con cuatro maltas y miel.
A esta le siguió ‘Mangurrian’, “una palabra muy de Segovia», explica Sanz, una cerveza inspirada en la agricultura de frutas tropicales y el mundo rural de Canarias. Tiempo después nació ‘Paparajote Explision’ (Murcia) y, hace unos días, ‘Coco Bailongo’ (Budapest). Pendiente de dar con la receta definitiva de cinco nuevas cervezas, en menos de una semana activará la venta online del que Sanz no considera un negocio, dado que su objetivo va más allá: quiere que su marca de cerveza emprenda un viaje infinito.
