Cerca del 20 por ciento de los niños incluidos en el sistema educativo normal presenta alguna afectación neuropsicológica que, sin su correcto tratamiento, limita su capacidad de aprendizaje. Así lo han destacado expertos de todo el país que, en la capital del Acueducto, se han dado cita este fin de semana en el II Congreso de Neuropsicología en la Escuela, organizado por el centro de Pedagogía Terapéutica y Rehabilitación de Segovia, Sinapsis, donde han participado cerca de cien congresistas de ocho comunidades del país, en su mayor parte docentes.
La directora del Congreso, Teresa Solís, directora de la empresa Sinapsis, incidió en la importancia de trabajar la estimulación desde los hogares pero, también, a través de la profesionalidad de un equipo interdisciplinar, para conseguir la mayor autonomía de alumnos y pacientes, recorriendo “un camino en la misma dirección” para conseguir la mayor inserción social de las personas con necesidades especiales.
El papel de los docentes y la posibilidad de hacer un diagnóstico precoz es “esencial” para los menores, ya que, en buena medida, son ellos los que pueden señalar los primeros síntomas de algunas enfermedades como el autismo o síndrome de Tourette, dos de las patologías analizadas. A este respecto, conforme a los expertos, “el uso de estrategias compensatorias en el centro educativo contribuye al aprendizaje de habilidades de autonomía personal”.
El objetivo final es que adquieran una “mayor capacidad de control y regulación sobre el medio externo e interno que les permita la participación lo más normalizada posible en los contextos en los que desarrollan su vida”. En lo relacionado con niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), Raquel Ayuda, del Centro Deletrea, señalaba que “los estudios arrojan resultados muy positivos sobre el efecto que tiene en el desarrollo de habilidades en los niños cuyos padres han recibido formación sobre cómo estimularles”.
Otra de las cuestiones que se abordó fue el cómo hacer posible la inserción de personas con discapacidades en este sentido, analizándose el Síndrome de Tourette. Según Glaucia del Burgo, de Astrane, “la atención de personas con Síndrome de Tourette no debe realizarse solo desde un punto de vista sanitario, también hay que favorecer una adecuada integración social, una adaptación escolar y una inserción laboral”. Ha insistido en que para conocerse se debe dar una amplia difusión sobre esta patología desde un punto de vista médico, educativo, social, que “permita acelerar el diagnóstico y la búsqueda de recursos terapéuticos, educativos, y laborales necesarios”.
El congreso segoviano celebrado este fin de semana ha estado organizado por la empresa Segovia Sinopsis, el único centro de la capital segoviana autorizado e inscrito en el registro de entidades, servicios y centros de carácter social de Castilla y León, que permite a las personas en situación de dependencia solicitar la subvención del tratamiento recibido a través de sus facturas.