La previsión era “muy buena”. De hecho, habían depositado todas sus expectativas en la campaña de Navidad. Pero el turismo rural no contaba con este tsunami de casos que sacude al país desde hace unas semanas y que ha traído consigo “bastantes” cancelaciones de última hora en las reservas. Pese a ello, el nivel de ocupación de las casas rurales, apartamentos y viviendas de uso turístico de la provincia de Segovia se mantiene al 90%, de acuerdo con los datos facilitados por el presidente de la asociación de Turismo Rural y Activo de Segovia, Gerardo Otero.
Así, para Nochevieja, el medio rural roza el lleno, lo que es “habitual” para estas fechas, según Otero, aunque reconoce que en los años anteriores a la pandemia, lo “normal” era llegar al 100%. Antes del vertiginoso aumento de la incidencia de Covid-19, los datos de ocupación para esta noche eran “bastante buenos”, al tratarse de un puente corto que resulta “el más apetecible” para los madrileños. “En Navidad es cuando suele venir más gente de otras Comunidades”, explica Otero, aunque Madrid se consolida como uno de los principales exportadores de turismo.
Desde el sector detectan una nueva tendencia: atrás quedaron las reservas de última hora. En Navidad, estas suelen realizarse con mucha antelación, a finales de verano o principios de otoño, en especial cuando se buscan casas grandes.
Estos días, el tiempo acompaña, pero no es esta la cuestión a la que los turistas le prestan mayor atención. El reciente incremento de casos es el mayor condicionante al que ha de hacer frente el turismo rural en el que es uno de sus meses más fuertes. No obstante, atraídos por la posibilidad de estar en un espacio “seguro” como es el entorno rural, son muchos los que se decantan por esta opción para pasar sus vacaciones.
El perfil del turista es más amplio en el caso de la Nochevieja, donde no solo predomina un turismo familiar, sino también de grandes grupos de amigos que buscan una casa amplia en la que poder reunirse, siendo estas las que “mejor funcionan”, afirma Otero. La asociación de Turismo Rural y Activo de Segovia no cree que la pandemia haya motivado una reducción de los grupos de visitantes.
Lo que sí parece estar claro es que los municipios preferidos por los visitantes navideños son aquellos más turísticos, aunque la diputada de Prodestur (organismo de Turismo de la Diputación), Magdalena Rodríguez, sostiene que, para celebrar la Navidad, esta no es una cuestión que muchos tengan en cuenta. Para Otero, la zona que tiene más demanda es “la que está próxima a la sierra”.
Otros atractivos
Son muchas las posibilidades de ocio que ofrece el medio rural y que sirven como complemento de un turismo cada vez más extendido entre la población. Y es este, precisamente, el que se puede considerar uno de los valores añadidos de la provincia de Segovia, al disponer de un amplio programa de actividades y experiencias: desde ciclismo, senderismo o rutas a caballo, hasta experiencias en cuevas o espeleología.
Pero lo que no se ha logrado aún es que el turismo activo sea, a su vez, un turismo rural. Esto se debe a que, en su mayoría, son madrileños que no pernoctan en Segovia. “A pesar de que intentamos crear esa interrelación, es muy difícil por la proximidad de Madrid”, manifiesta Otero.
“Trataremos de que el turista que venga conozca las posibilidades de la provincia para que vuelva en el futuro, aunque no haya pandemia”, declara Rodríguez. Lo cierto es que la crisis sanitaria ha impulsado el turismo rural. En los puentes, se ha detectado una mayor afluencia de visitantes madrileños, en comparación con años anteriores, lo que ha compensado la pérdida de turistas de otras Comunidades.
Nuevo golpe a la hostelería
Quienes no han logrado escapar del embate de la sexta ola y, con ello, de las cancelaciones, han sido los hosteleros segovianos. Para el sector, la semana pasada fue “nefasta”, aunque estos días la situación está mejorando y la campaña de Navidad está yendo “de menos a más”, lo que lleva al presidente de la Asociación de Hostelería y Turismo de Segovia (Hotuse), Jesús Castellanos, a ser optimista.
Buena parte de las reservas que tenían se han anulado y solo han sobrevivido cerca del 15 o el 20%. Esto hace que Castellanos desee que los cotillones se mantengan y que el ocio nocturno permanezca libre de restricciones, de manera que no sea una Nochevieja “tan desastrosa” como “parecía” hace unos días.
Un futuro incierto
A diferencia del pasado año, cuando la actual crisis sanitaria lastró los resultados del turismo rural, esta vez los puentes y el verano han sido el salvavidas al que se ha agarrado el sector. Tras las cifras de ocupación que alcanzaron en esas fechas, la campaña de Navidad estaba prácticamente confeccionada desde principios de otoño.
Si analizan el año en su conjunto, la situación es distinta; desde octubre hasta julio estuvieron sin actividad. Esas pérdidas no las compensan con las cifras alcanzadas el resto de meses, donde el trabajo “no ha sido extraordinario, sino el habitual”, espeta Otero. El año que hoy llega a su fin ha sido “mejor” que 2020, pero esto no es suficiente y todavía no han conseguido aproximarse a los datos de 2019. Todo apunta a que esta situación se mantendrá en 2022. Para enero y febrero, la previsión es “muy mala”. De nuevo, la incertidumbre se apodera del turismo rural, un sector que deberá seguir bailando al ritmo de la pandemia. n
