Las sonrisas se mezclaban con las lágrimas en las escenas que a lo largo de la mañana de ayer se iban repitiendo en la sede de Comisiones Obreras donde se realizó la recepción del segundo grupo de niños saharauis que pasarán el verano en Segovia y su encuentro con las familias de acogida.
Este año el programa Vacaciones en paz, que organiza la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, trae a doce niños desde los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, hasta la provincia de Segovia. El miércoles llegaron cuatro, ayer cinco y el próximo día 9 de julio tres.
La mayoría de los niños que viene a Segovia, en concreto nueve, repiten experiencia e incluso se reúnen con familias que ya les acogieron en veranos anteriores. El reencuentro fue muy emotivo y alegre. Los niños que por primera vez han viajado a Segovia estaban un poco más desconcertados, pero en cuanto conocieron a las familias de acogida y conversaron con sus nuevos padres y hermanos superaron los miedos.
Sus lugares de vacaciones para los próximos dos meses serán las localidades de Cantalejo, Valleruela de Pedraza, Olombrada, Aguilafuente, Corral de Ayllón, La Losa, Navas de Riofrío, Palazuelos de Eresma y El Espinar, así como la ciudad de Segovia y el pueblo de Madrona.
El programa “Vacaciones en paz” consiste en acoger a un niño o niña saharaui cuya edad oscila entre los 7 y 12 años,—los niños que vienen a Segovia este año tienen entre 8 y 10 años— desde finales de junio a finales de agosto. Se les trae en esas fechas porque el verano en Tinduf es muy caluroso y supera fácilmente los 50 grados; de esta manera, además de estar en un clima más suave, tienen la oportunidad de mejorar la precaria alimentación que reciben en los campamentos y cargar las baterías para pasar el resto del año en el Sáhara. También son sometidos a revisiones médicas para tener controlado su estado de salud y solucionar cualquier problema que puedan tener y que aquí son fáciles de tratar mientras que allí, sin embargo, son complicadas por falta de materiales y recursos.
