Señor director:
Soy cardiópata, con importantes problemas de estenosis y fibrilación en válvulas del corazón y otras patologías.
Tras dos años sin asistencia médica, como consecuencia de la pandemia de Covi, fui convocado a consulta de Medicina Interna el día 2 del presente mes.
Desde Medicina Interna, fui derivado a la consulta de UCA (Unidad de Continuidad Asistencial) y desde allí me citaron el día 10 a las 9 de la mañana.
Me presente a las 8,45 de ese día y tras tomarme la temperatura y la tensión fui “aparcado” durante 3 horas y 25 minutos sin recibir ninguna asistencia, ni justificación por esta demora.
Y decidí irme, tras avisar al personal de la consulta, pues considere que ese tiempo de espera, sin ningún aviso era una falta de respeto que no podía soportar.
La Sanidad era un servicio y los sanitarios, generalmente, atendían a los enfermos, pero, últimamente, estoy pensando que los enfermos somos la razón y el motivo para que “algunos sanitarios” justifiquen la ocupación de un puesto de trabajo, que no se merecen, algo que como la pandemia, nunca imagine que ocurriría.
Yo, con mis enfermedades he aguantado casi dos años sin recibir ningún tipo de asistencia médica, y así seguiré, defendiendo mi derecho a que, a pesar de ser un enfermo se me trate con respeto hasta que me llegue la hora.
Andrés Benito Hernangómez