Santo Tomé del Puerto dedica una calle a Cristina Burgos Herrero, la partera que atendió a casi todas las mujeres de la localidad en el momento de traer a sus hijos al mundo, hasta que comenzaron a ser atendidas en el Hospital de Segovia.
Tras la propuesta de petición realizada por Vicente Gómez del Pozo para el cambio de denominación del camino de Villarejo por el de avenida de Doña Cristina Burgos Herrero, “por su excepcional y desinteresado trabajo como partera” y en “recuerdo y cariño” de toda una generación; se aprobó, el 29 de julio de 2021, en sesión ordinaria por el pleno del Ayuntamiento de Santo Tomé del Puerto y siendo alcalde Ángel Mora García, por cinco votos a favor y una abstención.
Cristina Burgos Herrero (24 de julio de 1880-30 de mayo de 1968) fue la tercera hija de un total de diez hermanos. Nacida en Villarejo y, como la gran mayoría de las mujeres de su época, se dedicó a las labores del hogar, del campo y específicamente a ayudar en el telar familiar a confeccionar, alforjas, mantas o sacos. Como dato reseñable, comentar que antes de asentarse definitivamente en Villarejo fueron las últimas personas que vivieron de forma estable en la casa del Convento de Santo Tomé, ya que su marido, Mariano Esteban González, era el sacristán.
Como partera, fue la encargada de asistir y ayudar en el momento del parto. Carente de estudios reglados, adquirió sus conocimientos por la experiencia, sumados a la transmisión oral y vivencial de saberes.
Con unas condiciones materiales y sanitarias más que deficientes, compaginó sus múltiples labores con las de partera en Santo Tomé durante más de tres décadas, hasta que las embarazadas comenzaron a ser atendidas en el Hospital de Segovia y por los incipientes médicos rurales.
Con la habilidad de sus manos, su experiencia y su intuición, y utilizando ciertas plantas y sustancias naturales del entorno (como el cornezuelo del centeno) pudo asistir de la mejor manera posible a las gestantes del pueblo.
Mujer de gran entereza, madre de diez hijos, su presencia como partera supuso la diferencia entre la vida y la muerte, reconfortando en los momentos de dolor y acompañando en los momentos de inmensa alegría que supone ver al hijo recién nacido.
El pasado miércoles quedó inaugurada la nueva denominación de la Avenida de Doña Cristina Burgos Herrero, que une los barrios de Villarejo con Rosuero. Se ha instalado un monolito de mampostería en dicha calle con una pequeña placa con un texto, en el que se recuerda la vida como matrona de la ‘Tía Cristina’.
Sirva este reconocimiento en forma de placa, para recordar a todas las mujeres que se ayudaron mutuamente en un mundo hostil y que a través de la sabiduría, transmitida de madres a hijas, alumbraron con sus manos generación tras generación.
