Ayer domingo se cumplieron dos semanas desde el inicio de la temporada general de caza, la cual se prolongará hasta el 26 de enero de 2022. Una campaña que da comienzo bajo la nueva Ley de Caza, a la que se han tenido que adaptar los más de 3.500 cazadores segovianos y cuyo primer balance es “regular”, según aseguró el delegado provincial de la Federación de Caza de Castilla y León, José Luis Gómez San Frutos. A su vez, denunció las “cada vez más trabas” que se ponen a la actividad desde las instituciones públicas, lo que a su criterio es un intento de prohibición de la caza. Un hecho que supone un impedimento para la conservación del medio y la promoción del mundo rural, según consideró.
Los últimos días de octubre son un periodo soñado para muchas personas en la provincia. Por un lado, es la época prolífica para la recogida de setas, que atrae a apasionados de la micología. Por otro lado, marca el inicio de la temporada general de caza, la cual moviliza a miles de cazadores segovianos y, a su vez, a los residentes en otras comunidades que ven en la provincia un lugar privilegiado para desarrollar su afición.
En concreto, es fácil encontrar a cazadores en los bosques y pinares los jueves, sábados, domingos y festivos, que son los días habilitados para la caza menor, a la que se une el elenco de las especies de caza mayor cuyo periodo hábil arrancó en septiembre.
Un inicio de campaña ‘flojo’
Esta nueva temporada general de caza está marcada por un reto muy difícil de alcanzar: superar y ser mejor que la anterior campaña, que fue “muy buena” al haber una mayor densidad de animales, según afirmó Gómez San Frutos. De hecho, estas dos primeras semanas traen resultados algo pesimistas.
Por ejemplo, en cuanto a la caza menor, “la perdiz está tirando de regular a mal, un poco floja; en torno al conejo, hay cotos a los que les lleva afectando mucho la mixomatosis y hay bastantes menos que en el año pasado; y sobre la liebre, por desgracia, cada vez hay menos, está siendo muy escasa”, lamentó el delegado. Y respecto a la caza mayor, “las monterías de jabalís tampoco están dando muchos resultados”, añadió.
Nueva legislación
Esto se une a los problemas que resultan de la nueva Ley de Caza, que incluye la necesidad de llevar una autorización en la que se informe al cazador de las condiciones en que puede practicar la actividad conforme al plan cinegético correspondiente; y, por otro lado, la cumplimentación de unas fichas de control de capturas diarias. “Muchos están protestando porque nos obligan a presentar las fichas cada quince días y los cotos más grandes tienen un gran problema para hacérselas llegar a los socios, así como para remitírselas al titular”, recogió Gómez San Frutos.
A pesar de ello, los cazadores no pierden la ilusión. Cada semana preparan sus escopetas o rifles, así como sus perros acompañantes, y salen a disfrutar de una jornada en la naturaleza que aguarda los cotos a los que pertenecen. Ciertamente, el medio rural de Segovia tiene una gran tradición de caza. De hecho, en la provincia hay casi medio millar de cotos, pero esto no significa un aumento de la actividad.
“Cada vez hay menos cazadores, la gente se hace mayor y deja de ir a cazar. Además, ingresa muy poquita juventud. Y es curioso, pues lo que más está entrando ahora en el mundo de la caza son mujeres”, detalló el delegado.
Juventud cazadora
Entre otras organizaciones, un caso paradigmático es el de la Asociación Deportiva y Cultural de la Liebre y el Enebro. En concreto, sus 24 socios practican la caza en el coto del Ayuntamiento de Sebúlcor y la media de edad de la organización es tan solo de 36 años, según informó su presidente, Paco Criado.
Entre los últimos integrantes están los jóvenes sebulcoranos Francisco Criado, Jaime Martín y Rubén Pinilla, que no superan los 22 años de edad. Todos ellos han participado de la cultura de la caza desde muy pequeños, ya sea de un modo u otro. De hecho, Rubén Pinilla afirmó que “lo lleva en la sangre”, pues siempre ha acompañado a su padre en las jornadas de caza hasta que pudo sacarse la licencia de armas. “A los 14 años puedes obtener el permiso, pero hasta los 18 años tienes que ir supervisado por un adulto”, enunció.

A modo contrario de lo que se piensa, la actividad de la caza no consiste solo en apresar o matar animales. “No es solo muerte, esto quizá supone el 10 por ciento de lo que engloba una jornada de caza. Hay días en los que esto ni siquiera ocurre”, consideró Francisco Criado. “Es una afición más, todo empieza desde que te pones las botas y, además, es una actividad deportiva que te sirve para socializar en los habituales almuerzos con otros cazadores, donde puedes compartir experiencias”, manifestó. Unos eventos que no se pudieron realizarse la temporada general anterior a causa de las restricciones impuestas por la pandemia.
En suma a ello, reiteraron los beneficios de esta actividad: “Los cazadores tenemos el deber de regular las especies cinegéticas para poder conservarlas. De hecho, establecemos un equilibrio entre todas ellas, aunque siempre teniendo en cuenta el límite impuesto”, remarcó Criado. A su vez, Jaime Martín indicó que “es un método eficaz de control de animales viejos y enfermos”. En suma a ello, alertó de que “la caza mayor se está extendiendo exponencialmente” y Pinilla ejemplificó con la problemática de la sobrepoblación de corzos, lo que ha conllevado al aumento de los accidentes en las carreteras de la provincia.
Problemas
Por otro lado, también son conscientes de los problemas a los que se enfrenta la caza. Uno de ellos es la cada vez menor población de animales: “Hay un montón de depredadores que atacan a la perdiz, conejo y liebre”, destacó Pinilla. Con ello, se refiere a la gran población de zorros, tejones, águilas, halcones o cernícalos, entre otros. En suma a ello, el delegado Gómez San Frutos informó de “la forma de explotación agrícola, que es muy agresiva con el medio, pues se siembran semillas tratadas y las aves, al comérselas, se envenenan”.

Por su parte, Criado mencionó como inconveniente el furtivismo: “Hacen daño a las especies y a la propia connotación de la caza, ya que lo practican en épocas de cría, lo que altera el ecosistema, la regulación del coto y su plan cinegético”, advirtió. Además, “actúan sobre todo por la noche, por lo que es muy difícil de descubrirlo”, sostuvo.
Así, el gremio de la caza tiene ya marcados unos retos futuros que permitan promocionar la práctica, así como superar las trabas que “ahogan” a los cazadores, tal como manifestó Gómez San Frutos. De hecho, anunció una fecha: 20 de marzo de 2022, cuando está programada la movilización del sector cinegético en Madrid. Una manifestación en contra de la nueva Ley de Protección y Derechos de los Animales, la prohibición de la caza de la tórtola y perdiz roja y del uso del plomo en munición, así como la inclusión del lobo en el listado de especies protegidas.
