El Caja Segovia tiró de épica para ganar un partido que se le puso muy cuesta arriba y sumar una victoria más para aguantar el empuje de un Lobelle que mantiene un precioso envite con los segovianos por esa cuarta plaza y todo lo que ello conlleva, jugar en casa la mayor parte de los partidos trascendentales que se le supone, esperan, a este gran Caja Segovia.
El de ayer no era un choque tan relevante como esos que se vislumbran en el futuro, pero hoy por hoy sí era el más importante y el Caja lo sacó finalmente adelante, aunque para conseguirlo tuvo que pelear, sudar tinta y echar mano de su casta y calidad. Todo, para doblegar a un complicadísimo Azkar Lugo, que se estaba jugando su permanencia en la categoría.
La primera parte fue realmente movida y bonita de ver, aunque no se vio el fútbol sala más ortodoxo, principalmente porque ambas escuadras jugaron bastante tensionadas y cometieron numerosos errores en la circulación de la pelota, con lo que el ritmo, por momentos, se ralentizó en exceso. Sí hubo muchos acercamientos y ocasiones claras en ambas porterías, aunque especialmente en la local, pero el Caja no anduvo fino en la finalización y lo pagó con una derrota parcial al descanso.
El partido comenzó a buen ritmo, con el Caja tratando de llevar el peso y buscando el gol con ambición. Así, dispuso de un par de disparos con peligro. Sin embargo, el primero en adelantarse en el marcador fue le equipo local, que logró el 1-0 en un contragolpe bien finalizado por Jhony, provocado por un error visitante.
Los locales apretaron y no se echaron atrás ni se vieron intimidados, generaron peligro y tuvieron alguna muy buena ocasión, pero Cidao evitó el segundo con paradas de mucho mérito. A media que fueron pasando los minutos, todo se enfrió y la llegada del descanso fue un alivio para ambos equipos, que podían recomponer sus ideas de cara a una segunda mitad que se preveía muy interesante.
En la segunda, el Caja Segovia especuló aún menos que en la primera, y salió a por el partido, muy fuerte física y mentalmente, con más presión en cancha ante la salida de la pelota rival. Con estos argumentos dominó la pelota de manera dictatorial, y tras un par de buenas ocasiones el empate llegó por mediación de Borja Blanco, que controló la pelota en zona de gol y con una bonita maniobra la metió en la jaula.
El partido quedaba igualado y se preveía un Caja Segovia más fuerte aún, pero casi no hubo tiempo para verlo porque a los dos minutos el Azkar volvió a colocarse por delante en el luminoso. Fue cuando Cidao cortó una pelota peligrosísima que sin embargo quedó a los pies de Ossorio, que lanzó un flojo pero teledirigido balón que de manera sorprendente se metió en la portería.
Fue en ese momento cuando el Caja Segovia sacó todo lo bueno que lleva dentro, y siguió presionando fuerte en busca de su suerte. Sin embargo, de nuevo, la falta de acierto en los metros finales le condenaba a estar por debajo en el marcador. Además, el partido se igualó con el paso del tiempo, con un Azkar Lugo que amenazaba con dormirlo todo.
Así, hasta a falta de tres minutos, y tras un remate claro al larguero por parte local que pudo ser la sentencia, Lolo salió como portero jugador , y a un minuto para la conclusión llegó una gran jugada de David, que cedió a Fabián para que marcara prácticamente a puerta vacía. El Caja se quitó de encima el portero jugador pero no la idea de llevarse el partido, y David, tras robar el cuero a su oponente, montó una excelente jugada colectiva muy bien llevada por todo el grupo, que culminó un acertado Fabián dándole la vuelta al marcador. El Caja se llevó los puntos pese a que en la última acción del partido los locales reclamaron un penalti por manos de Lolo que los árbitros no quisieron señalar como tal.
