Los Misioneros Claretianos han celebrado con un amplio programa de actividades estos días el 150 aniversarios de su llegada a Segovia. Fue concretamente el 22 de noviembre de 1861 cuando llegaban los primeros claretianos aquí para proceder a la fundación de la tercera casa de la Congregación.
El origen de la fundación se remonta al mismo san Antonio María Claret, fundador de la congregación. En agosto de 1859, aprovechando su estancia durante el verano en La Granja acompañando a la reina Isabel II en su calidad de confesor real, el P. Claret llegó a la ciudad para evangelizar. Fue tal la conmoción que sus predicaciones produjeron entre el pueblo y el clero, que el entonces obispo de Segovia, Fray Rodrigo Echevarría y Briones, y su secretario, Ildefonso Infante, pidieron al mismo Claret la venida de sus Misioneros a Segovia.
Desde aquella lejana fecha ha discurrido, variada y fecunda, la vida claretiana de esta comunidad durante 150 años. En Segovia decir «Misioneros» es decir un estilo, una palabra evangelizadora: misiones populares, culto en la iglesia, atención a comunidades religiosas, colaboración en diferentes parroquias de la Diócesis, formación de misioneros estudiantes y hermanos (seminario menor, noviciado, teologado, filosofado…), Curia Provincial de Castilla durante más de 20 años, educación cristiana y enseñanza, internado, grupos juveniles, escuelas de padres, familia…