La alcaldesa de Arcones, Laureana Martín Rodríguez (PSOE), llega al ecuador de su tercer mandato. Así, califica de “muy malos” los dos últimos años, pues la pandemia ha truncado los propósitos y proyectos previamente planificados. Las restricciones se han impuesto en la vida y acontecimientos sociales. A pesar de ello, la población de Arcones no ha mermado. Incluso cuenta con más empadronados, según indica la regidora. Sin embargo, desde el Consistorio manifiestan la necesidad de seguir luchando para el asentamiento de la población y la mejora de los servicios.
“Hemos vivido una enorme desgracia”, lamenta la alcaldesa en referencia a la pandemia. Pero esta situación ha supuesto un paradigma, pues mucha gente ha decidido trasladarse a vivir a Arcones. “Estamos sobre unos 300 empadronados habiendo estado bastantes menos antes del Covid-19”, detalla Martín. No obstante, prefiere no confiarse: “Esto no es ningún lujo, lo que hay que hacer es que se queden y para ello necesitamos servicios”, manifiesta.
Esto ha sido posible gracias al teletrabajo y a la extensión de la fibra óptica en cuatro de los núcleos urbanos del municipio. No obstante, Huertas y Colladillo aún no disponen de esta conexión. Para intentar agilizar este proceso, se está trabajando en la petición para sumarse a la Red de Pueblos Acogedores para el Teletrabajo. Con esta intención, se ha creado un espacio coworking en las escuelas municipales.
Problema sanitario
En suma a esto, “el servicio de médicos es horrible, queremos que vuelva a estar como antes y se pase consulta cuatro días a la semana”, reclama. Según manifiesta la alcaldesa, “nos han quitado el médico de familia de nuestro dispensario”. Por ello, ahora es preciso llamar previamente al Centro de Salud de Navafría y, en caso de que sea necesario, el personal sanitario se desplaza a Arcones. O, por otro lado, los arconenses son los que tienen que trasladarse.
La alcaldesa pide que se vuelva a pasar consulta médica cuatro días por semana
Otro de los motivos por el que Martín considera imprescindible luchar es por la tarjeta única sanitaria, “muy necesaria para que los pueblos de la Sierra de Segovia se llenen de empadronados”, tal como establece la regidora. Así, las personas jubiladas podrían vivir en la localidad y mantener los médicos en sus antiguos lugares de residencia, según considera.
Vivir en Arcones
La alcaldesa quiere atraer al lugar a población mayor y joven. Por ello, recuerda que Arcones dispone de veterinario, farmacia, fontanería, talleres mecánicos, restaurantes, casas rurales, tiendas alimentarias y otras dependencias. Además, la localidad está reconocida por el Parque Natural de la Sierra de Guadarrama como Zona Internacional de Vuelo Libre. Por ello, “son muchos los motivos por los que debería tener más población”, enuncia. “Pero, para ello, necesitamos tener buenos servicios básicos”, añade.
Así, se enorgullece de haber arreglado todas las casas de los antiguos maestros y médicos, excepto dos, las cuales “vamos a rehabilitar para alquilarlas y que pueda venir más gente”. En cuanto a la red de alcantarillado, se están buscando subvenciones para poder renovarla. Un proyecto muy necesario, pero arduo y complejo, pues “justo el año pasado hemos acabado de pagar la deuda que teníamos”. También se está intentando que un camping se establezca en el lugar, lo que permitiría atraer a más visitantes y crear nuevos puestos de trabajo.
Y es que Arcones dispone de mucho terreno libre. De hecho, “ofrecí parte del paraje de El Mochuelo para la construcción del nuevo Hospital de Segovia”, según declara Martín. “Pero no me han hecho caso”, lamenta. Así, la localidad dispone de una gran riqueza medioambiental e histórica. En el municipio destaca la variedad de flora y fauna, pero también hay cuevas y decenas de rutas o senderos. Por ello, la alcaldesa quiere centrar sus esfuerzos en promocionar turísticamente el lugar, pero sin olvidar el propósito principal de su legislatura, es decir, afianzar población.
Sin embargo, este verano Martín ha preferido no organizar actividades culturales ni festejos. “Lo que quiero es que no se reúna la gente para que esto pase de una vez, pues es lo peor que nos ha podido suceder”, asevera. Por ello, el dinero de las fiestas va a destinarse al arreglo de las ventanas del Ayuntamiento para mejorar el acondicionamiento energético y, por otro lado, el presupuesto de festejos del año pasado se va a asignar a la construcción de una pista de pádel para promover la actividad deportiva.
