Castilla y León registró 204.774 afiliados autónomos en el segundo trimestre de 2012, lo que supone 1.034 trabajadores por cuenta propia más respecto al primer trimestre del año, con un aumento del 0,51 por ciento. Sin embargo y y según un estudio publicado ayer por la dirección general de Estadística de la Junta, ese dato supone 1.021 afiliados autónomos menos que en el mismo periodo de 2011, con un descenso del 0,5 por ciento.
Por sector de actividad económica, el 20,98 por ciento de los afiliados autónomos estaban registrados en el periodo de estudio en la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, el 6,75 por ciento en la industria, el 13,52 por ciento en la construcción y el 58,76 por ciento en el sector servicios. De los afiliados autónomos registrados en la industria (13.824), casi todos (13.336) pertenecían a la industria manufacturera y de los 120.315 afiliados autónomos registrados en el sector servicios, 45.872 lo estaban en Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos de motor y motocicletas y 23.530 en hostelería.
Por sexo, un 68,82 por ciento de los autónomos contabilizados en el segundo trimestre del año eran hombres y un 31,17 por ciento, mujeres. Por edad, el 46,78 por ciento tenía entre 40 a 54 años, el 25,86 por ciento, 55 o más años, el 25,46 por ciento entre 25 a 39 años y un porcentaje inferior al dos por ciento, menos de 25 años.
En este sentido, el presidente de Feacyl, Javier Cepedano, manifestó su «cautela» ante el «pequeño respiro» que transmiten estos datos. El responsable de Feacyl incidió en que hay que ser cautos con las valoraciones y matizaciones, pues si bien es cierto que en los últimos cinco meses el saldo entre altas y bajas en la afiliación al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (Reta) ha sido de signo positivo la intensidad de crecimiento ha mermado en el último mes, lo que permitiría atender a la estacionalidad para interpretarlos.
Cepedano lamenta que, en una economía como la española, y a tenor tanto de estos resultados como de los ofrecidos días atrás por el Instituto Nacional de Estadística referentes al Directorio Central de Empresa (Dirce), tengamos que seguir hablando del cierre de empresas o de pequeños negocios, mermándose así la capacidad productiva tanto de la comunidad como del país. Cepedano insiste en la necesidad de que la clase política y social «no olvide que sin tejido empresarial, sin autónomos, no se crea empleo, no se genera riqueza y por tanto se contribuye a agudizar la depresión económica y social».