En los deportes de equipo, salvo que seas el Barça, y no siempre, la gran mayoría de las veces importa más el qué (ganar), que el cómo (lo consigues). Ayer al Caja le dio absolutamente igual la forma en la que logró sumar los tres puntos frente al Talavera, necesitado como estaba de sumar una victoria con la que dejar atrás su mala racha y encarar con algo más de confianza la Copa de España que se jugará en Logroño. Pero lo cierto fue que el equipo segoviano ofreció muy pocas señales positivas frente a un rival que se empeñó en ponerle las cosas fáciles a los de Jesús Velasco.
Con Cidao en la grada por culpa de la gripe, y Murga a su lado con problemas de pubis, Jesús Velasco tuvo que volver a apostar por Gonzalo bajo los palos. Curiosamente, el joven portero del Caja jugó su peor encuentro bajo los palos de la portería local, aunque poca culpa tuvo en el primer gol, marcado por Dantas de lanzamiento lejano tras un saque de banda en el que la defensa segoviana volvió a mostrar una gran pasividad, la misma que evidenció durante el arranque del encuentro, en el que Jesús Herrero fue un mero espectador en la portería visitante.
El Talavera es uno de los pocos equipos que no defiende con los brazos, pero tampoco le hacía falta hacerlo para superar a un Caja hecho un mar de dudas, y en el que Gonzalo le sacaba a Chicho un remate a bocajarro, y Lolo hacía lo propio bajo palos tras un lanzamiento de Dani Laurino. El equipo de casa no parecía el mismo de hace un par de meses, aunque la entrada de Antoñito, Víctor, Hicham y Jorge Jimeno dotaron al Caja de una mayor agresividad en la presión defensiva.
Carlos Sánchez, un currante del fútbol sala, veía con tranquilidad el partido desde su banquillo talaverano, porque había pocos síntomas de recuperación en el Caja Segovia, hasta que Borja Blanco interceptó un balón en el centro de la cancha, y montó una contra vertiginosa que David culminó en el gol del empate. Sin tiempo casi ni para paladear el tanto, Antoñito presionó a Dantas con tantas intensidad que el brasileño mandó el balón a la frontal de su propio área, donde de nuevo David, al que el brazalete de capitán le sentó de maravilla, fusiló el 2-1.
Estos dos goles vinieron a dejar medio muerto al Talavera, mientras que al Caja le insuflaron el ánimo suficiente para buscar más goles. Hicham tuvo el tercero en sus botas a la media vuelta antes de que Borja se plantara solo ante Jesús Herrero, que rechazó su lanzamiento con tan mala fortuna que el esférico golpeó en Chicho, entrando mansamente en la portería visitante.
Sin apenas merecerlo, el Caja se vio con 3-1 en el electrónico, y fue entonces cuando decidió hacer méritos para llevarse el partido. Sepe sacó un remate de Borja Blanco, que se hartó de robar balones ante la bisoñez de los jugadores visitantes, marcando el 4-1 de otra jugada de picardía tras un erróneo saque de banda talaverano. El equipo de casa comenzó a hilvanar un poco más sus jugadas, mientras que el visitante apenas conseguía llegar con peligro.
Pero el Talavera había regalado tanto en los primeros veinte minutos, que el Caja se vio “obligado” a devolverle parte de esos regalos antes del descanso. Y lo hizo a siete décimas para el final del primer tiempo, quedándose sus jugadores totalmente quietos en otro saque de banda que Chicho mandó a las redes ante la incredulidad de todos.
El 4-2 tuvo el doble efecto de hacer creer al Talavera en la remontada, y volver a la desconfianza al Caja, que vio cómo Kel estampaba su lanzamiento lejano en el larguero a los pocos minutos de iniciado el segundo tiempo. Pero de lo que pudo ser el 4-3 se pasó al 5-2, en otra rápida combinación entre Borja Blanco y David, cuya asociación fue de los aspectos más positivos para el Caja, que el andaluz colocó dentro de la portería visitante con mucha habilidad.
Con los tres goles de diferencia de nuevo en el electrónico, el encuentro entró en una fase de profundo sopor, porque el equipo de casa fue dejando pasar los minutos a base de tocar, no siempre con éxito, mientras que el visitante se estrellaba contra su propio cansancio además de con la defensa local, en la que se vio que Lolo comienza a coger galones.
Consciente de que se le iba el partido, Carlos Sánchez quiso jugarse el todo por el todo con el portero-jugador. Pero sus jugadores no estuvieron ni mucho menos atinados jugando la superioridad, y a tres minutos para el final, Borja estableció el 6-2 desde su campo.
¿El partido había terminado? No, amigos. Faltaba la traca final que llevó al Caja de un resultado plácido a una especie de agonía final. Gonzalo rubricó su irregular partido dejando descubierto el primer palo en un remate escoradísimo de Dani Laurino, y quince segundos más tarde vio cómo Justo Cáceres, en su única acción de calidad del encuentro, le pasaba el balón por arriba para hacer el 6-4. Y aún tuvo el Talavera una opción para haber puesto los “congojos” en la garganta a los locales, que al final terminaron llevándose el partido porque se equivocaron mucho, pero menos que su rival.
