Desde mediados de la segunda parte, quien esto escribe andaba pensando un titular para esta crónica, habida cuenta de que el Caja Segovia controlaba perfectamente a su rival, un Ríos Renovables Ribera de Navarra que había ido de más a menos en el partido. Cuando ya tenía decidido que “Ríos de gaseosa” iba a encabezar el relato del encuentro, poco después de que Antoñito marcara el 4-2 culminando un contragolpe, el conjunto navarro se encargó de poner patas arriba el partido, y de paso mandar a la porra el simpático titular marcando tres goles en apenas dos minutos, y demostrándole al Caja que no le iba a poner nada fácil la victoria.
Antes, durante el primer tiempo, el equipo que entrena Víctor Acosta, y que se presentó con una ruidosa afición al Pedro Delgado, se encargó de espabilar al Caja Segovia a base de sopapos. El primero lo recibió Borja Blanco de andresito, que le robó el balón y la cartera para poner ambas en la escuadra de un sorprendido Cidao. Sólo habían pasado 13 segundos desde el pitido inicial.
El segundo sopapo se lo llevó el otro Borja del Caja, que también se quedó sin balón y sin cartera, incapaz de soportar la fortísima presión en primera línea del cuadro navarro, que apelando a su poderoso físico, se colocó con toda justicia con un claro 0-2 en el electrónico.
El tiempo muerto de Jesús Velasco comenzó a poner poco a poco las cosas en su sitio, porque el balón comenzó a rodar un poco más rápido en el inicio de las jugadas de los locales, y sus oponentes tuvieron que bajar el fuerte ritmo que habían impuesto en los compases iniciales del choque, viendo además cómo sus pérdidas de balón eran constantes. En este apartado se llevó la palma, y de largo, el portero Molina, que en más de una docena de ocasiones mandó el balón lejos de los límites del terreno de juego.
Cuando Víctor anotó el 1-2 llegando al segundo palo tras un saque de banda, el choque ya había cambiado de signo, y sólo era cuestión de tiempo que el Caja plasmara en el electrónico su dominio. Así lo hizo Borja Blanco, que se resarció de su caraja inicial para marcar un buen gol con la izquierda tras un recorte marca de la casa.
Con ocho minutos aún por jugarse, y el Ribera de Navarra con cuatro faltas en su casillero, el Caja se relajó, y dejó que fueran pasando los minutos, esperando que su superioridad terminara transformándose en goles. Eso no ocurrió durante lo que restaba de primera parte, pero sí sucedió en los primeros minutos de la segunda, cuando Sergio González culminó una gran acción de contragolpe empezada por él, y triangulada por Borja y Antoñito.
El Caja tuvo buenas ocasiones para haber marcado el cuarto, pero no fue hasta el minuto 31 cuando Antoñito culminó otro contraataque para poner el 4-2. Un poco antes, Borja Díaz ya se las había tenido tiesas con Jónathan, que le mandó un buen recado que terminó por achicar al jugador del Caja en un balón dividido, origen del 4-3 marcado por Andresito en el segundo remate con peligro de los visitantes en todo el segundo tiempo.
El gol navarro vino a insuflar nuevos bríos a los de Víctor Acosta, que volvieron a presionar al Caja como en los primeros minutos del encuentro, con idéntico resultado: Pérdida de balón local, cerca del área de Cidao, mano a mano, y gol. Así ocurrió en dos ocasiones prácticamente consecutivas, que llevaron el electrónico (y mi titular simpático) del 4-3 al 4-5 en un abrir y cerrar de ojos.
El Caja estaba medio “groggy” sobre la cancha, y es en esos momentos en los que se ven a los jugadores capaces de tirar del carro cuando éste se atasca. Al igual que sucediera en Lugo, de nuevo Fabián fue el encargado de tirar de ese carro con un latigazo a la escuadra izquierda de la portería de Molina que se convirtió en el empate a cinco. Detenida la sangría de las pérdidas, ya que el Ribera de Navarra acusó el tanto del empate y perdió la posición en la cancha, los de casa pudieron volver a enchufarse en el partido. Los jugadores de calidad volvieron a aparecer, y así tras una jugada llevada a trompicones, Sergio se inventó una vaselina extraordinaria sobre la salida del portero visitante para colocar el sexto gol en el casillero de los locales, que le dieron de nuevo la vuelta al partido. El portero-jugador del Ribera de Navarra no generó más peligro que un remate escorado de Leo Bonfim que sacó Cidao tapando el palo corto. Al final la victoria se quedó en casa, y la cuarta plaza parece asegurada para el Caja, que tuvo que trabajar de firme para superar a un Ribera de Navarra al que el calificativo de digno rival se le queda corto. Que esto es fútbol sala de élite, y hace tiempo que las victorias dejaron de regalarse.
Jesús Velasco: «El rival nos ha puesto las cosas muy difíciles»
Jesús Velasco consideró que el Ribera Navarra había sorprendido a su equipo “con una presión que no esperábamos y que nos han complicado mucho las cosas, aunque creo que nos han venido bien para que nos metiéramos en el partido. A partir de ese momento hemos intentado hacer nuestro juego, pero con el 4-2 hemos tenido un bajón defensivo muy grande que ha propiciado que el rival marcara tres goles de manera casi consecutiva. El rival ha demostrado ser un equipo con muchas soluciones, y ha sido un partido muy equilibrado. Quizá el empate hubiese sido el resultado más justo, pero nosotros en este final de temporada estamos llegando un poco mejor, y hemos finalizado bien las acciones. Con esta victoria la cuarta plaza se nos pone muy bien. La próxima jornada iremos al Palau a jugar, sin pensar en si ganamos o perdemos. Ya veremos lo que pasa”.
El entrenador del Ribera de Navarra valoró así el partido, “que fue muy intenso. Los dos equipos buscamos el ataque. Sabíamos que esta pista es muy difícil, pero fue una pena que por un error individual de un jugador nuestro que nos hizo un gran partido terminamos por marcharnos de vacío”.
