Cuando se piensa en un artista, se tiende a pensar en el impulso de la creación. Pero, en la obra de Didier Gasc no cabe la improvisación. “Su trabajo siempre está analizado y meditado desde el inicio”, sostiene la comisaria de la exposición que ha inaugurado el Ayuntamiento y que está dedicada al artista francés, Rocío Luca de Tena. Hasta el próximo 11 de julio, la exhibición hará un recorrido por parte de su prolija trayectoria en dos sedes municipales; La Cárcel – Segovia Centro de Creación, que se puede visitar desde hoy, y la Casa de la Lectura, donde estará disponible a partir del próximo 3 de junio.
La muestra da fe del proceso creativo del artista afincado en Segovia, lento, preciso y racional, para plasmar los temas más presentes en su obra; la evolución de la vida que surge en el planeta, la simbología en el patrimonio artístico de la civilización y la representación de la ventana como una apertura hacia el infinito y la luz.
La Cárcel alberga el grueso de la exhibición. En las salas laterales se pueden ver las obras de finales de los años 80, que muestran el pasado de la creación artística de Didier Gasc, antes de su instalación en Segovia hace 20 años. Así, pretende “que se vea que su forma de trabajar es la misma desde los inicios”, en palabras de la comisaria.
La planta superior muestra fundamentalmente obras sobre papel, monotipos, grabados, xilografías, estampación y originales, utilizando y mezclando distintas técnicas.
Una de las claves que se repiten en la obra de Gasc, pero abordada de formas distintas, es el uso del negro matricial, cósmico, del que nace la luz y la formación del universo y, en definitiva, la vida para tomar formas diferentes.
También son reconocibles en su trabajo el uso del látex, el collage y los puntos de luz en su pintura, así como el uso de los grabados y el papel. “Le gustan las texturas fuertes que introduzcan a la persona que ve su trabajo en un mundo diferente”, destaca Luca de Tena.
El espectador podrá ver esta técnica en las estatuas menhir masculinas y femeninas, vehículo que los primeros antepasados utilizaban para comunicarse con los poderes cósmicos, pasando por las etapas del devenir histórico: el nacimiento de la vida, la muerte y la religión, en todas sus formas, como vínculo con la divinidad.
