En poco tiempo podrán inaugurar el albergue que acaban de construir a tan solo un kilómetro del pueblo. Puesto que el siguiente paso será habilitarlo, el Ayuntamiento de Muñoveros pensó que quizá sería buena idea involucrar a los vecinos de este pequeño municipio segoviano en el acondicionamiento del establecimiento. Y no se equivocaba. Siete mujeres no se lo pensaron y hoy forman parte de este taller de restauración que arrancó el pasado 2 de marzo, en el “que colaboran para hacer algo por el pueblo”, según la teniente de alcalde, Gema Cabrero.
El albergue estará orientado a todo tipo de público y, en especial, a los jóvenes y a aquellos peregrinos que realicen el Camino de San Frutos, con el objetivo de promocionar o alentar actividades de intercambio cultural. Este será “un sitio pequeño, para grupos reducidos de máximo seis personas”, en palabras de Cabrero.
La obra ya está terminada pero, hasta finales de este mes, el Ayuntamiento no determinará las características del proyecto. Para amueblarlo han utilizado algunos de los muebles que estaban inicialmente en la Casa de El Vivero. Parte de ellos los han podido recuperar. En cambio, con el resto tendrán que poner en práctica su inventiva y creatividad “para aprovechar todo lo reciclado”, garantiza Cabrero.
Uno de los principales objetivos que persiguen con esta iniciativa es que todo el material sea reciclado, aunque esto no siempre es posible y, en ocasiones, tienen que adquirir nuevos productos. Están utilizando pinturas que han comprado y otras que tenían en casa, para darles salida. Incluso han hecho un barniz con material del que ya disponían.
“Está resultando muy satisfactorio porque, sobre todo, no queríamos que los muebles perdieran su esencia, sino que hiciéramos uso de materiales poco dañinos, naturales…”, sostiene la teniente de alcalde de Muñoveros. Por ejemplo, están creando unas lámparas con maderas de encina autóctona.
Una vez finalicen con el arreglo de las sillas y las mesas, harán armarios, acondicionarán los baños y confeccionarán unos bancos de madera. A su vez, van a empezar a tapizar unas sillas que llevan más de 20 años en el Centro Cultural.
Por el momento, solo participan mujeres, a pesar de que han pedido a los hombres de la localidad que se sumen a la actividad. De ahí que Cabrero les anime a unirse: “No perdemos la esperanza de que acaben viniendo”, afirma.
Aún quedan varios meses (desconocen cuántos) para que pongan fin al taller. Pero pararán durante los meses de julio y agosto para que los participantes “puedan disfrutar de la piscina municipal del pueblo, si se vuelve a la normalidad”, manifiesta Cabrero.
Aunque es la primera vez que apuestan por esta iniciativa, dada la satisfacción que ha generado el taller entre los vecinos del pueblo, ya están planificando nuevas iniciativas que pondrán en marcha. Sobre todo, buscan dar cabida a las distintas aficiones y gustos de todo tipo de gente, “porque hay personas a las que no les gusta pintar o lijar, pero sí aprender a tapizar”, explica la teniente de alcalde.
Así, continuarán nutriendo y limpiando los muebles del Ayuntamiento, para dar paso al arreglo, la limpieza y la ordenación de los libros de la biblioteca y del archivo municipal. “Me da mucha pena que hay muebles y mobiliario de ayuntamientos y centros culturales de los que no nos hemos acordado y, con un poco de cera, limpieza y barniz, se podrían mantener”, declara la edil.
La crisis sanitaria que azota al país desde hace más de un año creó cierto recelo para poner en marcha el taller de restauración, “ya no solo por parte del Ayuntamiento, sino por parte de la gente”, lamenta Cabrero. Cada semana, se reúnen los jueves por la tarde. Con la llegada del buen tiempo, aprovechan para realizar tareas al aire libre, como por ejemplo, lijar. En el interior del taller están “en muy pocas ocasiones y solo se reúnen tres o cuatro personas”, garantiza.
Desde el Ayuntamiento, aseguran que la iniciativa cumple todas las medidas sanitarias, como son el uso de mascarilla o la distancia interpersonal. No obstante, seguirán un protocolo de actuación en caso de que aumente el número de integrantes de la actividad: lo harán varios días para dividirlos por grupos de trabajo y que no coincidan.
