‘Vivo en la carretera, dentro de un autobús…’. Así cantaba el gran Miguel Ríos en su tema ‘El Blues del Autobús’, recordando la cantidad de horas que se echan a las espalda en este transporte los cantantes cuando se encuentran en plena gira de conciertos. Pues bien, en la misma tesitura se encontrará la próxima temporada el Viveros Herol Nava, solo que no para actuar sobre un escenario, sino para jugar al balonmano.
Y es que el conjunto navero tiene ante sí una campaña complicada, después de que la Federación les cambiase de grupo para encuadrarles en el D junto con rivales de procedencia tan dispar como Castilla y León, Comunidad de Madrid, Castilla la Mancha, Comunidad Valenciana, Andalucía e Islas Canarias.
Por ello, además de tener que acostumbrarse al estilo de juego de los nuevos equipos, al Nava le espera una importante acumulación de kilómetros en sus desplazamientos. De esta forma, sumando todos los recorridos de ida y vuelta los naveros sumarán cerca de 9.000 kilómetros. Así, su visita más larga será a la localidad onubense de Moguer (a 630 kilómetros de Nava de la Asunción) mientras que la más corta será a Salamanca, con una distancia de 122 kilómetros. Todo esto sin contar los tres viajes al aeropuerto madrileño de Barajas para volar desde ahí a tierras canarias. En definitiva, demasiada carretera para unos jugadores que, a lo largo de la semana, tienen que ganarse la vida en sus respectivos trabajos.
