«El fútbol es un bien común, un derecho o una necesidad de siempre. Perteneció al pueblo, pero el capitalismo se lo ha arrebatado a la gente y lo ha convertido en un negocio, en una herramienta para ganar la mayor cantidad de dinero posible» (1).
Claro queda. Dicho así y aceptando que fútbol y negocio van de la mano, los de ‘abajo’, las categorías inferiores, los que tratan de llegar a fin de mes con el menor disgusto económico posible, se debatirán leyendo a Cappa, entre abrazarse a la primera parte de su ‘pensamiento’, y sonarle a ‘chino’ la segunda.
El ruido que hace tan solo unos días hicieron los clubes ricos de Europa, aquellos que quisieron independizarse para que en el reparto del pastel económico ellos no salieran perjudicados, ha puesto sobre la mesa el ayer y el hoy del deporte-empresa-negocio.
Quedan ¡cómo no! en un extremo muy lejano de esta ¿operación económica? los entusiastas del fútbol-deporte-ilusión. Posiblemente –por acercarme a un símil-, les sucederá como sucede en el abismo que el capitalismo ‘agresivo’ ha creado entre empresas grandes y la familiar. Esta, la ‘peque’, siempre mirara sus ingresos con lupa en negocio pendiente de un hilo.
El capital, años 70 de nuestra era, observó la evolución del fútbol, vio cómo se llenaban los estadios, intuyó negocio e invirtió. A unos salió bien el ‘viaje’, otros se quedaron en el camino, porque perdieron. Su puesto lo ocuparon los petrodólares que les sacaron de la ruina.
(1) Angel Cappa (Argentina 1946). Entrenador en España a la sombra -casi siempre-, de Menotti y Valdano. Para ahondar más en el tema, el libro ‘También nos roba el fútbol’ Ed. Akal-2017.
