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De política ni hablar (días de México)

por Santiago Sanz Sanz
24 de abril de 2021
SANTIAGO SANZ
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Ángel Serrano, amigo: Gracias te sean dadas por tanta belleza

S.O.S. ACUEDUCTO

La resurrección del fantasma

Habíamos visto la semifinal contra Alemania en el café Guardatiempos y aquella tarde la terminamos echando larga para seguir de fiesta por la Ciudad de México. Ya entrada la noche —recuerden que respecto a España son siete horas menos— nos esperaban en una cantina regentada por españoles llamada el Escudo de Oviedo. Allí nos fuimos incorporando en los espacios libres que había alrededor de la mesa que los anfitriones habían preparado para el evento y que tuvieron que ir ampliando sobre la marcha dado el resultado del partido y su gran poder de convocatoria.

Encima de la mesa había “pomos” de tequila y tercios de cerveza. En torno a esta estaban sentados y acompañados de sus respectiv@s, algunos conocidos, allegados y amigos, lo que daba lugar a un grupo variopinto de paisanos con un murciano, alguno de Coruña, por supuesto, asturianos, navarros y cómo no, segovianos. Todos “gallegos” según la síntesis americana, o “gachupines”, si lo miramos desde la perspectiva incómoda de un par de clientes poco complacidos con nuestra presencia y que desde el fondo de la sala no dejaban de mirarnos. Otros, sin embargo, levantaron sus vasos y brindaron contagiados de nuestra alegría a la vez que un trío yucateco, que debía ser el habitual en el Escudo de Oviedo, amenizaba la velada con el típico repertorio de “diez boleros” a poco más de cien pesos.

Transcurría la noche bastante animada cuando, no recuerdo bien quién, ni a cuento de qué, a uno de los presentes se le ocurrió mencionar al entonces presidente Zapatero. Como un reguero de pólvora encendida, el tono fue subiendo y recorriendo todo el perímetro de aquella reunión que hasta hacía unos segundos disfrutaba, simple y llanamente, del regocijo futbolero. A cara de perro, empezamos a atropellarnos los argumentos con interrupciones e improperios que algunos compasaban con manotazos sobre la mesa y que provocaron el tintineo de las botellas del tequila añejo. Como habíamos empezado a gritar más alto de lo que un desgañitado trío de boleros era capaz de interpretar los temas de Armando Manzanero, estos decidieron poner tierra de por medio y mientras retrocedían guardando sus instrumentos, no se sí fue cuestión de reflejos o un ardid propio del toreo, la dueña de la cantina logró ponernos en consonancia con una rápida ronda de por medio a la vez que nos iba diciendo:

“Muchachos, no dejen que la política les arruine un buen momento”. Mano de santo para poner a varios españoles de acuerdo. Todo un ejercicio efectivo de política y diplomacia, porque cuando el sentido común predomina, la política tiene la capacidad de tender puentes para que la generalidad logre entenderse a la vez que de manera inteligente, prescinde de todos aquellos empeñados en demolerlos. Así que por un buen rato continuamos con lo nuestro y disfrutamos del momento.

“Beber que tenéis buen vino, de política no hablar, broncas aquí no se admiten y antes de salir, pagar”

Ya no nos acordamos de los políticos que disparan a quemarropa tuits de dinamitero o que, en vez de gestionar, se dedican a hacer campañas electoralistas desde los despachos más oscuros del Congreso. Tampoco nos acordamos de los políticos que se tienen a sí mismos en un altísimo concepto, como tampoco lo hicimos de aquellos, que aun siendo de medio pelo, se enrocan en sus recién estrenados castillos austriacos de privilegio, maquinando desde allí para que su patrimonio siga creciendo y por supuesto, ni mentamos a los que entraron en política a pesar de que fuera de ella ya tenían un prestigio y un merecido reconocimiento que terminaron dilapidando al juntarse con los primeros. Ni el mínimo comentario al respecto.

Sin embargo brindamos, reímos y cantamos, aunque ya no fueran boleros. Hablamos de nuestras casas, de nuestros pueblos y de la fiesta que habría generado en toda España el resultado del encuentro. Yo hablé de Segovia, del barrio, del bar de mis amigos de toda la vida donde, por cierto, recordé haber leído algo que venía a cuento escrito en uno de sus azulejos: “Beber que tenéis buen vino, de política no hablar, broncas aquí no se admiten y antes de salir, pagar”… y eso fue justo lo que hicimos aquella noche mexicana que terminamos de fiesta en el Escudo de Oviedo.

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Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

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